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Memphis la Blusera: el libro que salda una vieja deuda
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Buenos Aires, 27 de diciembre (NA) – Lo único importante – La fantástica historia de Memphis la Blusera es el título del nuevo libro de Guillermo Blanco Alvarado que acaba de llegar a las librerías y que se propone reconstruir, con mirada periodística y pulso narrativo, el derrotero completo de una de las bandas más influyentes del blues argentino. Editado por El Bien del Sauce, el volumen tiene 300 páginas y se presenta como una obra coral, sostenida por decenas de testimonios de músicos, amigos, familiares y allegados al grupo.
El libro recorre la historia de Memphis la Blusera desde sus primeros pasos a mediados de los años setenta hasta la actualidad, integrando no solo el relato interno de la banda sino también el contexto histórico y cultural que permitió su irrupción. En una escena donde el blues argentino, que había estado dominado por formaciones en formato de trío -como Manal o Pappo’s Blues-, Memphis propuso una identidad distinta, con una banda numerosa, una impronta rítmica poderosa y letras que conectaron con un público cada vez más amplio.
Adrián Otero, Emilio Villanueva y el Ruso Beiserman aparecen como figuras centrales en el nacimiento de un proyecto que alcanzaría su punto de mayor visibilidad en la década del noventa, cuando el blues vivió un verdadero boom en la Argentina. En esos años, la banda llenaba teatros como el Gran Rex y el Ópera, tocaba en el estadio Obras y vendía discos de manera masiva, en paralelo a la llegada al país de grandes músicos internacionales del género.
Blanco Alvarado estructuró el libro a partir de múltiples capas: biografías de todos los músicos que pasaron por la banda, reseñas de los discos a cargo de periodistas y colegas, y un relato cronológico que va desde los barrios de origen de sus fundadores —cuando el blues se escuchaba “en cuentagotas”— hasta los años de consagración, los cambios de formación, el declive, la separación y la posterior reconversión con nuevos protagonistas.
El texto no esquiva los conflictos: peleas internas, juicios, excesos, borracheras memorables y el impacto de muertes que marcaron al grupo forman parte de un recorrido intenso y sin edulcorantes. A lo largo de la lectura, el autor plantea interrogantes que se van revelando página a página: ¿por qué tantos cambios de integrantes?, ¿a quiénes estuvieron dedicadas canciones emblemáticas como La flor más bella o La bifurcada?, ¿fue Memphis la Blusera la banda de blues más grande de la Argentina?
Periodista de amplia trayectoria, Blanco Alvarado firma su tercer libro —el primero dedicado a la música— y vuelca en estas páginas su experiencia como conductor del programa radial No tan distintos, especializado en blues y jazz, por el que entrevistó a todos los miembros de la banda. En el prólogo, Humphrey Inzillo sintetiza el espíritu de la obra al señalar que resultaba llamativo que, hasta ahora, nadie hubiera contado esta historia. Por eso, define al libro como “un acto de justicia” con una banda que dejó una huella indeleble en la música popular argentina.
CAPÍTULO 1: PARÁ Y DECIME ¿QUIÉN SOS VOS? ¿Y QUIÉN SOY YO? ¿Y QUIÉN ES, AQUÉL?
Por su música, por el espíritu de la banda desde siempre, por el aguante de quienes la seguían a todas partes, por el peso de la raíz y por la esencia que lograron sostener con cualquier formación, el barrio fue la marca registrada de Memphis la Blusera. Su estandarte.
Al hablar de barrio nos referimos a un concepto, un lugar en común, un aire más que otra cosa, casas bajas, adoquines, bastante menos cemento que en la actualidad. Porque fueron tres, si pensamos en límites formales, los barrios que se conjugaron, a la hora de hablar de los orígenes de la banda.
Floresta, uno de esos tres lugares que identifican a los líderes y fundadores de Memphis La Blusera, fue bautizado con ese nombre, el 29 de agosto de 1857, cuando la locomotora La Porteña se detuvo en la estación La Floresta, una zona de la ciudad donde se imponía una vegetación frondosa. Limita con Monte Castro al norte, Santa Rita al noreste, Flores al este, Parque Avellaneda al su-doeste, y Vélez Sarsfield al oeste. Hay dos cuestiones interesantes respecto de sus límites, ya que, por un lado, la intersección de las calles Bacacay y Belén, donde vivía Daniel “Ruso” Beiserman, pertenece al barrio de Vélez Sarsfield desde comienzos de los años 70. Y el otro punto a destacar es que Floresta no limita de manera formal con La Paternal. Sin embargo, en el imaginario popular, están pegados, porque el barrio denominado Villa General Mitre es para todos, una parte de Paternal, y lo mismo sucede con Santa Rita, cuyo extremo norte es considerado un apéndice de Floresta.
Mataderos, otra de las puntas de esta estrella, nació a partir de la instalación del Matadero Central de la ciudad. En algún momento se lo conoció como Nueva Chicago, aunque la relación con esa ciudad estadounidense no tuviera que ver con los blues, sino con la presencia del matadero y los frigoríficos. Con el paso del tiempo, el matadero dejó de existir, pero permanecieron los frigoríficos, la famosa Feria, y el club de futbol. Limita al oeste con algunas localidades del partido de La Matanza en la Provincia de Buenos Aires; al norte con Liniers, al este con Parque Avellaneda y al sur con Villa Lugano. Solo un pequeño vértice formado por las avenidas Emilio Castro y Escalada ubicado en el sudoeste limita con Villa Luro. Adrián Otero se crío en Villa Luro, y de ahí surge su simpatía por Vélez Sarsfield, pero siempre describió a Mataderos como “su barrio”. En la casa de Albariño al 1700 entre Tandil y Remedios, se mudó con su mamá, luego resi-dió su tío, también su hermano, y en la actualidad vive uno de sus sobrinos.
Por último, Paternal, que, como muchos de los barrios actuales, se fundó a partir de la llegada del ferrocarril. En este caso, ocurrió en 1887 aunque la estación se llamaba Chacarita, y modificó su nombre en 1904 debido a las gestiones realizadas por la Sociedad de Seguros “La Paternal”, propietaria de terrenos en la zona, donde edificaba viviendas para obreros. Se encuentra rodeado por los barrios de Villa Ortuzar al norte, Chacarita el noreste, Villa Crespo al este, Caballito al sudeste, Villa General Mitre al sur, Villa del Parque al oeste y Agronomía y Parque Chas al noroeste. La curiosidad aquí es que Emilio Villa-nueva, el saxo de La Paternal, en realidad vivía en lo que hoy sería Villa del Parque, a unos pocos metros del comienzo del barrio con el que se lo vinculó durante toda su vida.
En resumen, Adrián Otero, el poeta de Mataderos, era de Villa Luro, el Ruso Beiserman identificado con Floresta, vivía en Vélez Sarsfield, y la casa de Emilio Villanueva, el Saxo de La Paternal, se encuentra situada en Villa del Parque. Ninguna de estas circunstancias tiene la menor relevancia, claro, tampoco el hecho de que la esquina de Rivadavia y Lacarra, donde también desemboca Olivera, que del otro lado se llama Carrasco, donde todos ellos se conocieron, pertenezca al barrio de Vélez Sarsfield. El Ruso Beiserman será para siempre de Floresta, lo mismo que Eddy Vallejos, el King Alfano, Jorge Ferreras, Eduardo Annetta y Alberto García, en tanto Emilio Villanueva fue y sigue siendo un pedazo grande de Paternal, y a Adrián Otero se lo relacionará con Mataderos eternamente.
También podemos afirmar que Memphis La Blusera nació en Floresta, se desa-rrolló en La Paternal y le escribió a Mataderos. Punto Final para este debate que suelen alimentar, en trasnoches interminables, los fanáticos de la banda.
No eran tiempos amables para la rebeldía artística y los desafíos musicales. Ese año 1976 en el que Adrián, el Ruso y Emilio se conocieron, fue muy complicado en la Argentina, una nueva dictadura militar se había instalado el 24 de marzo, derrocando a María Estela Martínez, la viuda de Juan Domingo Perón, que ha-bía heredado la presidencia tras la muerte de su marido en 1974 y que, con la fuerte participación de José López Rega y su Triple A asesina, habían dejado el país en un estado de descontrol, razón por la cual diversos sectores civiles de la Argentina (algunos abiertamente, otros de forma solapada), reclamaban una renovada intervención de las fuerzas armadas. El resultado de esta gestión de los militares, es sabido, trajo las peores consecuencias que se tenga memoria, con una represión violenta e indiscriminada, una cantidad de desaparecidos calculada en 30.000 y decisiones económicas desacertadas que beneficiaron a los sectores de la sociedad que menos ayuda necesitaban del estado. El término “deuda externa” se instaló en ese período con un crecimiento sostenido que, al finalizar el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, llegó al 364%.
“Como género musical, el rock no figuraba en la lista de cosas y personas que los militares se proponían aniquilar, reemplazar y erradicar. No hubo quema de discos, pero sí discos de difusión restringida o directamente prohibida. No hubo músicos de rock desaparecidos, pero sí, algunos secuestrados, torturados y ame-nazados.”
La creación musical en la Argentina no se detuvo por el entorno sociopolítico, aunque en todo lo relacionado con la producción artística dependiente de lo económico, no hubo crecimiento. Fue el año de la publicación del Volumen 6 de Pappo’s Blues (que contenía el magnífico “Slide Blues”), lo más cercano al blues que se editó en la Argentina, un disco que en realidad se armó con temas que habían sido descartados del trabajo anterior del trío, porque Pappo se había ido a probar suerte a Inglaterra por dos años. Al mismo tiempo Vox Dei editaba “Ciego de Siglos”, Polifemo presentaba su disco debut y El Reloj hacía lo propio con su segundo vinilo de larga duración. Estos eran los álbumes que más atraían a los futuros integrantes de Memphis, aunque también se editaron discos de Invisible, La Máquina de Hacer Pájaros, Nito Mestre y los Desconocidos de Siempre, Alma y Vida, Crucis, y algunos de los cantautores más renombrados del rock nacional de ese momento; Litto Nebbia y León Gieco. Fue el momento en el que comenzó el exilio de gran cantidad de músicos argentinos, que empezó con Piero, y siguió con Litto Nebbia, Miguel Abuelo, Roque Narvaja y Miguel Cantilo, entre otros.
Los discos extranjeros tardaban en llegar a la Argentina. Si alguno de los muchachos hubiera intentado conseguir los álbumes de blues publicados en Estados Unidos en esos años, habría tenido problemas de difícil solución. “Right Place, Wrong Time” el disco más exitoso de Otis Rush, “King of the Blues” un nuevo compilado de B.B. King, fueron algunos de los que llegaron a la Argentina tiempo después. Menos suerte corrieron los trabajos de John Lee Hooker, Albert King, Taj Mahal, Willie Dixon y Paul Butterfield aparecidos ese año.
Si bien los discos de rock llegaban con más premura, lo primero que se recibió en las disquerías locales en ese tiempo, estaba relacionado con músicos que no entusiasmaban a Otero, ni a Villanueva, ni a Beiserman; Donna Summer, Elton John, ABBA, Bee Gees y otros artistas pop. “Frampton Comes Alive” se encon-traba lejos de sus intereses, pero podía llamar su atención porque les gustaba mucho Humble Pie, banda que integró Peter Frampton. Fue el año de la salida de “Black and Blue” de los Rolling Stones y “Presence” de Led Zeppelin, y trabajos más o menos interesantes de otros artistas de rock con influencias blueseras como Eric Clapton, Rory Gallagher, Foghat y los Allman Brothers.
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“Justicia de una injusticia”: la reacción de Nacho Viale al pedido de disculpas de Franco Torchia
Buenos Aires, 26 de enero (NA) — Franco Torchia se retractó y le pidió disculpas este domingo durante su programa a Juana Viale tras haberla vinculado con Mauricio Macri, descargo que despertó una inesperada reacción de Nacho Viale en las redes sociales.
Según pudo constatar la Agencia Noticias Argentinas, el periodista reconoció que la información que difundió era falsa y asumió su responsabilidad por el impacto generado a las personas involucradas.
Las declaraciones de Torchia marcaron un giro respecto de sus declaraciones previas, cuando había sostenido en el que se trataba de un “acercamiento” y había defendido la veracidad de su fuente, incluso luego de la desmentida pública de los involucrados.
Y en medio de rumores de que estas afirmaciones del periodista sean llevadas a la Justicia por parte de la conductora, el nieto de Mirtha hizo una aclaración: “Tema terminado”.
El productor de las mesazas hizo eco de una cuenta de X que deslizaba la posibilidad de que este conflicto continúe en los tribunales, pero Nacho fue categórico, desalentando esta opción. “No. Tema terminado. Disculpas aceptadas. Se hizo justicia de una injusticia y falacia. Se reconoció el error y se pidió perdón. Le hace bien a los medios saber pedir perdón. Fin”, expresó.
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La batalla oscura Metropol vs DOTA y el rol de la Secretaría de Transporte
Buenos Aires, 25 enero (NA) – En un escándalo que sacude los cimientos del sistema de transporte público en Argentina, la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía fue testigo de un cruce de acusaciones y negligencia.
Lo único que se confirmó fue la renuncia de Luis Pierrini, un empresario de negocios del Seguro, oriundo de Mendoza y amigo de Luis Caputo. El conflicto central radica en la distribución irregular de subsidios por unos 30.000 millones de pesos, donde empresas como La Nueva Metropol y el Grupo DOTA se enfrentan en una “guerra” por el control de fondos estatales, manipulaciones en el sistema SUBE y ventajas competitivas en el mercado de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El punto de partida fue una denuncia presentada por cuatro de las cinco cámaras empresarias del sector a fines de diciembre de 2025, que acusó a La Nueva Metropol de defraudar al Estado mediante la alteración de datos en el sistema de tarjetas SUBE.
Según las imputaciones, la empresa, propiedad de los hermanos Zbikoski, habría intercambiado boletos de trayectos largos por cortos para inflar las compensaciones recibidas, generando un perjuicio fiscal estimado en 30.000 millones de pesos durante el último año.
Esta maniobra, conocida en el sector como “truchaje” de subsidios, permitió a Metropol captar fondos desproporcionados en comparación con sus competidores, exacerbando tensiones en un mercado ya concentrado.
Pierrini, designado en mayo de 2025 con el aval de figuras clave del gobierno como el ministro Luis “Toto” Caputo, presentó su renuncia el 22 de enero de 2026, oficialmente por motivos personales, pero fuentes internas indican que fue forzada desde Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial.
La salida se produjo tras la filtración de la denuncia en medios periodísticos, lo que derivó en una purga interna: remociones de subsecretarios y delegados en Trenes Argentinos, y la designación de Fernando Herrmann como reemplazo interino.
La Secretaría, responsable de supervisar subsidios por más de 1.036 billones de pesos en 2026, enfrenta ahora una demanda penal por omisión en el control de estos fondos, con Pierrini y Caputo en el centro de las acusaciones.
En el núcleo de esta “batalla oscura” se encuentra el enfrentamiento entre La Nueva Metropol y el Grupo DOTA, dos gigantes del transporte que controlan una porción significativa de las líneas de colectivos en el AMBA.
Metropol calificó las denuncias como una “vendetta” orquestada por rivales, argumentando que las acusaciones responden a su plan de importar 150 buses eléctricos de la marca china King Long. Este proyecto, financiado parcialmente por pagos gubernamentales adicionales para flotas ecológicas, representa una amenaza directa para DOTA, que posee la licencia exclusiva para la fabricación local de motores Agrale y defiende la producción nacional contra importaciones que considera competencia desleal.
Fuentes del sector indican que esta disputa por subsidios no es nueva: DOTA ha sido señalada en el pasado por falsear consumos de gasoil, captando más de 30 millones de dólares entre 2022 y 2024 sin sanciones de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).
La investigación en curso, impulsada por denuncias administrativas y penales, revela un patrón de irregularidades en el sistema de subsidios. El mecanismo SUBE, diseñado para compensar tarifas bajas mediante fondos estatales, ha sido vulnerable a manipulaciones: empresas reportan kilómetros recorridos y pasajeros transportados, pero sin auditorías rigurosas, se facilitan desvíos. En el caso de Metropol, se alega que se alteraron datos para simular mayores distancias, incrementando las transferencias mensuales.
Por su parte, DOTA y otras cámaras –como la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA)– exigen una revisión integral, argumentando que estas prácticas distorsionan el mercado y perjudican a operadores menores, muchos de los cuales enfrentan quiebras por demoras en pagos.
El rol de la Secretaría de Transporte bajo Pierrini ha sido criticado por su inacción. A pesar de recibir alertas tempranas sobre irregularidades –incluyendo demoras en licitaciones ferroviarias y problemas operativos en aerolíneas como Flybondi, que afectaron a miles de pasajeros–, no se implementaron medidas
correctivas. Analistas señalan que esta negligencia podría estar ligada a presiones políticas o intereses económicos, en un contexto donde los subsidios representan una herramienta clave para mantener tarifas accesibles en medio de la inflación.
El monto total de subsidios al transporte en 2025 superó los 800.000 millones de pesos, con el AMBA absorbiendo la mayor parte, lo que convierte a este sector en un foco de corrupción potencial. Históricamente, el sistema de subsidios en Argentina surgió tras la crisis de 2001 para mitigar el impacto de la devaluación en el transporte público.
Sin embargo, su expansión bajo gobiernos sucesivos ha generado dependencias: las empresas reciben compensaciones por la diferencia entre costos operativos y tarifas reguladas, pero sin controles estrictos, se fomentan abusos. El caso actual recuerda escándalos previos, como el de los “subsidios truchos” en ferrocarriles durante la década de 2010, que derivaron en juicios y reformas parciales. #AgenciaNA

