NACIONALES
Cambio de Hábitos
Publicado
hace3 añosel
por
Que el mundo real se transformó en una distopía, que se va a acabar del capitalismo (o que se va a reforzar), que lo que viene es un Estado totalitario o un socialismo sui generis. En las últimas semanas –y siempre a la luz de la pandemia–, intelectuales y opinólogos han intentado predecir cuál será el estado de situación cuando esta “excepción” deje de serlo.
Sin embargo, poco nos preguntamos sobre aquellas cuestiones de la vida cotidiana que por habituales muchas veces pasan inadvertidas. Los pequeños gestos que entrelazan nuestras acciones de manera individual y colectiva, aquellos hábitos que nos definen como sociedad.
Si bien la pandemia golpeó a casi todos en el mundo, las respuestas estatales fueron disímiles (al igual que el éxito que obtuvieron) entre los distintos países. Es que detrás de esas decisiones las cuestiones culturales jugaron un papel central.
Por ejemplo, en los países nórdicos como Dinamarca, la cuarentena no es tan estricta y las únicas reuniones prohibidas son las de más de diez personas. Según cuenta Agustina Coirini, comunicadora instalada en Copenhague, cuando más de 10 personas se juntan en un parque o en un bar ahí sí se deben resguardar las medidas de distanciamiento. Ahora que llegó la primavera muchos se volcaron a la calle pero siempre cumpliendo con las sugerencias que el estado hizo al respecto. Consultada sobre si los daneses son apegados a cumplir las normas, Coirini dice que sí, que si bien son relajados, son muy conscientes de lo que ocurre. No modificaron completamente sus hábitos en tiempo de pandemia.
Algo muy distinto ocurrió en Italia, donde la situación tuvo que mutar por el desborde de la crisis. “A fines de febrero se frenaron las clases y los museos y se le pidió a la gente que deje de salir, pero todos siguieron saliendo”, dice desde Milán la periodista María Carla Oler, quien agrega que “incluso hubo una campaña local que se llamaba ‘Milán no para’”.
Y cierra: “Acá se sale muchísimo, hay mucha cultura del bar y de la reunión. Salen cuatro o cinco veces al día a tomar aperitivo, cafés. No había manera de que la gente se quedara en sus casas. Si bien apelaron a la responsabilidad no funcionó. El bar y las iglesias eran intocables. Al pueblo italiano le costó muchísimo adaptarse”.
Algo similar ocurrió en Nueva York. La periodista cordobesa radicada allí, Pamela Subizar, cuenta que, debido a la prioridad de las libertades individuales, el Gobierno comenzó sugiriendo el distanciamiento y cuarentena en las casas, pero no funcionó hasta que se cerraron determinados lugares. “Era imposible modificar los hábitos”, dice Subizar y relata que la variedad de comunidades religiosas y culturales de la ciudad tuvieron una respuesta disímil a las medidas de cuidado porque que sus hábitos fueron más fuertes.
Con la cuarta semana de cuarentena obligatoria tachada del calendario y un futuro todavía incierto en la materia, Argentina viene sobrellevando el distanciamiento y las medidas de higiene como una experiencia completamente nueva. Lavarse las manos constantemente, tener especial cuidado al volver de la calle limpiando objetos y vestimentas, mantener la distancia corporal con aquellos desconocidos (y conocidos con los que no se convive), son algunas de las cosas que cambiaron en este último mes.
¿Y por casa?
Cabe entonces preguntarse cuáles de los nuevos hábitos llegaron para quedarse en una sociedad acostumbrada al acercamiento físico, a las reuniones sociales y familiares y poco apegada a las diferencias entre el “afuera y el “adentro” de las casas.
Sobre el tema, la decana de la Facultad de Psicología de la UNC, Patricia Altamirano, dice que los cambios van a depender de cada ciclo vital, estrato socioeconómico y socioeducativo: “Cada estructura psicológica lo toma de una manera particular y crea sus propias formas de gestionar la norma social”.
“En este sentido, los cambios llegaron para quedarse, y algunos tienen impacto, aunque no tanto. Porque la higiene no es una mera actividad práctica, sino que se vincula con la construcción de la subjetividad”, dice Altamirano. Y agrega: “No sólo se refiere a si me lavo las manos más o si utilizo elementos específicos para mantener mi cuerpo alejado de virus o bacterias. Esas prácticas transforman a otras como la higiene en el hogar, la educación de los hijos, la higiene en los vínculos, relaciones sexuales, abrazos, besos, relaciones ocasionales y hasta la responsabilidad afectiva”.
Mientras un alto asesor científico de la Casa Blanca, Anthony Fauci, sugirió días atrás modificar para siempre la costumbre occidental de darse la mano para saludarse, deberíamos intuir que el beso, al que estamos acostumbrados desde hace mucho tiempo los argentinos, también podría o ¿debería? modificarse.
Nos preguntamos también qué suerte correrán los “abrazos de gol”, cuando el gusto por los espectáculos en los que la gente se amontona (recitales o fútbol) está tan arraigado en la cultura local. Y qué pasará con otras situaciones menos placenteras como ir apretados en el transporte público.
Al respecto, el psicólogo, Jorge Asef, quien ya viene trabajando temas vinculados al Covid-19, asegura: “Es arriesgado decir si vamos a cambiar esas cuestiones porque la experiencia nos demuestra que el ser humano no es muy plástico a aprender de sus errores. La gente suele cometer los mismos errores con frecuencia. El psicoanálisis a eso le llama ‘compulsión a la repetición’”.
Para explicarlo, el coordinador académico de la Maestría en Psicoanálisis de la UNC dice que a veces las conductas humanas son como un río que por más que sea desviado luego vuelve a su cauce. “Apenas esto pase va a haber ciertos hábitos o conductas que probablemente se hayan modificado o atemperados porque la gente va a estar asustada o con miedo, pero no sé si eso va perdurar en el tiempo”, sintetiza.
Cabe recordar que hace una década, en plena epidemia de Gripe A, también se intentó inculcar que es mejor toser o estornudar en el codo. Son hábitos que cuesta incorporar en nuestra sociedad que, además, no tiene por costumbre el uso del barbijo como sí ocurre en Asia, donde muchas personas lo usan hace años para protegerse del sol, la polución o como accesorio.
Sobre la nueva costumbre de quitarse los zapatos al ingresar a la casa para separar el afuera del adentro y resguardar la higiene, pesa otro interrogante. Asef dice que “hay condiciones sociales, económicas y culturales que exceden a la conducta preventiva y muchas veces no acompañan estos cambios”. Y pone un ejemplo: “Esa práctica la vi hace muchos años en Escandinavia pero allá no tienen problemas para pagar el gas y pueden estar descalzos con 15 grados bajo cero”.
Relaciones y virtualidad
Entre las cosas que se modificaron con la cuarentena están las relaciones mediadas por la tecnología. En ese sentido Asef sí nota que hay un cambio posible y pone un ejemplo: “En ciudades como Nueva York uno ve que todo el mundo está en las cafeterías con sus computadoras y acá no era tan habitual. Tenemos la costumbre de encontrarnos para trabajar y antes de la pandemia nos embotellábamos, tardábamos más tiempo, pagábamos estacionamiento para ir a reuniones de 40 minutos al Centro. Ahora las plataformas virtuales para reuniones nos están demostrando lo práctico que puede ser tener una reunión en el siglo 21”.
En ese sentido, Asef dice que antes una “una videollamada era una situación que un argentino usaba en caso de medidas extremas cuando no quedaba otra” y asegura que para que estos cambios persistan y se modifiquen nuestras conductas hay que vencer determinadas “inhibiciones”.
Además agrega: “Hay una predilección por el encuentro humano que tienen las sociedades latinas en general, y en Argentina en particular. Las reuniones no son solo laborales, sino que cumplen la función de encontrarse con otro”.
Eso mismo, junto con el recelo que generan a algunos los sistemas de tecnología explicaría lo ocurrido semanas atrás cuando muchos jubilados fueron a cobrar a los bancos en medio de la cuarentena, aun teniendo sus tarjetas para hacerlo por cajero.
Asef lo explica: “Una inhibición común es lo que nos provoca lo nuevo, por ejemplo la tecnología. Hay gente que no se anima a usarla. Lo que pasó con algunos jubilados es un ejemplo (…) En nuestro país hay mucha gente se siente con limitaciones frente a estas posibilidades. Además los jubilados toman el ir a cobrar como una salida al mes que es un espacio de encuentro social”.
Sobre cómo podrían afectarse nuestros hábitos cotidianos relacionados con el vínculo con el otro, Altamirano asegura que va a depender de cómo queden las comunidades al salir de la crisis. Y agrega: “Desde que Internet y la telefonía móvil se intensificaron, la mayoría de nosotros ha cambiado radicalmente su vida, asistiendo a una resignificación del vínculo social, aun antes de la pandemia. Esto ya venía provocando alteración y cambio de hábitos. Es como un viaje, una experiencia de transición y no volveremos iguales a lo que era nuestra cotidianidad”.
Y cierra: “Respecto del imperativo social de tenerlo todo, de ser eficiente, de usar todo el tiempo, de darse atracones de series, podemos decir que es anterior a la pandemia y esta sólo lo recrudeció”.

Quizas te interese
NACIONALES
Massa ratificó que si es presidente va a “convocar a un gobierno de unidad nacional”

El ministro de Economía y candidato presidencial de Unión por la Patria, Sergio Massa, ratificó este domingo en un acto en Salta, donde firmó una serie de acuerdos sobre temas energéticos con gobernadores del norte, que en caso de resultar elegido como mandatario nacional convocará a dirigentes de otras fuerzas políticas para formar un “gobierno de unidad nacional”.
“Quiero dejar un compromiso: si el 10 de diciembre me toca empezar a presidir la Argentina, que nadie se asombre de que haya gente de otras fuerzas políticas integrando nuestro gobierno. Voy a llamar a un gobierno de unidad nacional. No tengo miedo de compartir con los que piensan distinto, porque la Argentina somos todos”, afirmó Massa.
El candidato de Unión por la Patria hizo esa promesa luego de destacar la presencia en el acto de los gobernadores de Jujuy, Gerardo Morales; Corrientes, Gustavo Valdés; Tucumán, Juan Manzur; Catamarca, Raúl Jalil; Santiago del Estero, Gerardo Zamora; La Rioja, Ricardo Quintela; Salta, Gustavo Sáenz; Misiones, Oscar Herrera Ahuad; y Formosa, Gildo Insfrán.
“Quiero agradecer este gesto enorme, invalorable, de estos gobernadores del norte, que son de distintas fuerzas políticas y que no tuvieron miedo a mostrar desde acá, desde Güemes, que se puede construir una Argentina de unidad nacional, que se pueden construir acuerdos más allá de las diferencias”, dijo el ministro.
En el acto de este domingo, se firmaron una serie de acuerdos sobre temas energéticos que permitirán dar “un paso gigante para el impulso del sistema eléctrico nacional”, remarcó Massa.
“Se trata de un trabajo invalorable en que además las provincias ponen el acuerdo de inversión con el sector privado, el Estado Nacional avala esos acuerdos y damos oportunidad a cada habitante del norte argentino de empezar a construir el aumento en inversión de energías renovables como piso para el futuro más importante que tiene el norte en materia energética que es la energía solar o como platea de construcción del hidrógeno como energía argentina en las energías renovables”, explicó el candidato de UxP.
Al finalizar el acto, el ministro también mencionó una reunión que mantuvo con los gobernadores, “que tienen una enorme preocupación alrededor de la discusión que se está dando en la Argentina en materia de coparticipación”.
“Por un lado, algunos plantean eliminar la coparticipación y por el otro aparece la duda o temor porque la devolución del IVA y la eliminación del impuesto a las ganancias que decidimos para trabajadores y trabajadoras tienen impacto en las cuentas de los gobiernos provinciales”, señaló Massa.
Ante esa preocupación, el ministro asumió el “compromiso” de cumplir con un pedido de los gobernadores, para “incorporar como una adenda a la presentación del presupuesto un mecanismo de coparticipación de parte del impuesto al cheque y parte del impuesto país para cuidar las cuentas de las provincias”.
NACIONALES
“Macri le viene faltando el respeto al radicalismo”

El diputado nacional de la UCR Emiliano Yacobitti advirtió este domingo que Mauricio Macri “hace rato le viene faltando el respeto al radicalismo”, luego de las críticas que el expresidente lanzó al bloque Evolución por su participación en la media sanción que obtuvo en Diputados el proyecto de ley para reformar el impuesto a las Ganancias.
La semana pasada, durante una visita a Córdoba, Macri apuntó contra los cuatro diputados del bloque Evolución –espacio del senador radical Martín Lousteau– que se sentaron en la Cámara de Diputados al inicio de la sesión en la que se dio media sanción a la eliminación del impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría, impulsada por el ministro de Economía y candidato presidencial de UxP, Sergio Massa.
“El populismo es muy contagioso”, dijo Macri consultado por el accionar de esos cuatro legisladores. La frase generó malestar dentro de la UCR.
“Macri hace rato le viene faltando el respeto al radicalismo”, dijo Yacobitti este domingo en la Futurock, donde remarcó que dentro de la coalición política las cosas funcionan “sólo si se respetan las reglas”.
Respecto a las acusaciones del exmandatario por el apoyo de un sector de la UCR a la eliminación del impuesto a las ganancias, el diputado recordó que cuando Macri perdió en las elecciones PASO de 2019 tomó medidas “similares” a las que está tomando Massa.
En otro tramo de la entrevista, Yacobitti también deslizó algunas críticas al spot de la candidata presidencial de JxC, Patricia Bullrich, en el que propuso crear una nueva cárcel que llevaría el nombre de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Creo que el spot de Patricia Bullrich es una táctica electoral, pero no me gusta. No me parece bueno como plataforma electoral”, expresó.
Pese a los cuestionamientos, Yacobitti remarcó que Juntos por el Cambio como coalición seguirá existiendo, aunque les recordó a sus socios que el lugar que ocupe el radicalismo deberá ser más importante.
“Del 2015 hacia ahora, el radicalismo es un partido que pasó de tener una provincia a cinco. En los distritos en los que no gana, tiene candidatos para hacerlo”, explicó el diputado de la UCR, un partido que, concluyó, tiene “arraigo nacional” y “ofrece buenas renovaciones al mundo de la política”.