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El 47,3% de los alumnos de escuelas públicas va al paicor

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Casi la mitad de los niños, niñas y adolescentes matriculados en el sistema educativo provincial recibió la asistencia del Paicor durante el año pasado. La cifra surge a partir de cruzar las estadísticas oficiales del principal programa alimentario que tiene la Provincia con las matrículas de las escuelas estatales en los tres niveles principales: inicial, primario y secundario.

En números concretos: respecto de 2017, el año pasado se sumaron a las aulas 11.266 alumnos, mientras que la demanda alimentaria en comedores escolares agregó 45.140 comensales.

En diciembre del año pasado, el programa creado en 1984 durante la gobernación de Eduardo César Angeloz, y que está por cumplir 36 años de permanencia, finalizó con 257.294 beneficiarios en toda la provincia, frente a los 221.847 que había en 2018 y a los 212.154 registrados en el último mes de 2017.

En ese mismo período, la pobreza pasó del 26,5 al 36,6 por ciento, de acuerdo con estimaciones oficiales. La canasta básica alimentaria (CBA) que mide el Indec para una familia tipo con cuatro integrantes (dos adultos y dos niños en edad escolar) pasó de 6.644,4 a 15.584,14 pesos. Además, en el primer trimestre de 2019, de acuerdo con cifras del Indec, el 52,6 por ciento de los niños de 0 a 14 años vivía por debajo de línea de la pobreza.

“Los comedores escolares son los primeros mecanismos de contingencia que las familias tienen en contexto de crisis. Ayudan a la economía en condición de precarización laboral, desocupación de los padres o bien cuando su cuidador pasa muchas horas trabajando fuera del hogar”, señala la magíster en salud pública, Daniela Moyano.

Capital

El mayor incremento de la demanda ocurrió en las escuelas de la ciudad de Córdoba. Dos años atrás, asistían a los comedores 76.232 alumnos. En diciembre último fueron 94.573, es decir, 18.341 más, lo que representa un incremento del 24 por ciento.

Con estos números, casi la mitad del total de alumnas y alumnos de los tres niveles del sistema de educación pública come en las escuelas provinciales. Tres años atrás lo hacían cuatro de cada 10. En diciembre del año pasado, 47,3 por ciento de los 542.834 alumnos demandaba asistencia del Paicor, mientras que, en 2017, el porcentaje era del 39,9 por ciento.

Las cifras no incluyen el alimento que reciben los niños que asisten a las salas cuna, ni otro tipo de asistencia, como el programa Más Leche Más Proteínas o la Tarjeta Social. Tampoco, el aporte de comedores y merenderos, cuya demanda aumentó en los últimos años.

Por regiones

El mapa de las desigualdades regionales se refleja en el Paicor. En departamentos del norte y del oeste provinciales, siete de cada 10 alumnos reciben asistencia alimentaria a través del Paicor, mientras que en los departamentos vinculados a la producción agropecuaria ese porcentaje desciende a menos del 30 por ciento en algunos casos.

En 2018, por ejemplo, el 77 por ciento de los estudiantes en Pocho y en Minas comieron a través de este programa. La cifra baja al 73 por ciento en Tulumba. En Cruz del Eje, en Río Seco, en San Javier y en Sobremonte, seis de cada 10 alumnos reciben asistencia alimentaria a través del Paicor.

“En las regiones más postergadas, el Paicor tiene que estar presente. Inclusive cuando la matriz económica se recupere, el Estado tiene un rol vital, que es acompañar el desarrollo. Quizás el paso siguiente al crecimiento sea ver cómo se articulan estos beneficios con otros y luego, si las condiciones cambian, cómo se retiran esos beneficios, pero el Estado siempre debe acompañar esos procesos”, señala Martín Maldonado, investigador del Conicet y doctor en Ciencias Políticas.

En la ciudad de Córdoba, tomada como un distrito único y sin evaluar barrio por barrio, casi el 40 por ciento de los alumnos del sistema estatal come en la escuela.

En el Gran Córdoba se concentra el 56,6 por ciento de la ayuda alimentaria que entrega el Paicor. Capital, Colón, Punilla y Santa María nuclean a 145.736 alumnos entre inicial, primario y secundario.

En 2017, la cifra para el mismo universo señalaba que había 117.670 estudiantes que comían en las escuelas. En dos años aumentó 1,2 por ciento la representación del área metropolitana en el mapa provincial. En el sur y en el este provinciales, el porcentaje de alumnos que asisten al Paicor se ubica entre el 20 y el 30 por ciento de los matriculados.

Presupuesto

Para este año, el Gobierno provincial proyecta destinar 6.788 millones de pesos para atender la totalidad del programa, según se desprende del Portal de Transparencia provincial. Las empresas que preparan el servicio de racionamiento de cocido –según la especificación del programa– insumirán poco menos de la mitad de los recursos del Paicor: 3.204 millones de pesos. Los más de 338 municipios que se deben hacer cargo del almuerzo mediante el aporte provincial recibirán 1.500 millones de pesos. Se trata de un aumento del 69 y del 64 por ciento, respectivamente, en comparación con 2019.

En total, son 2.300 millones más que el año pasado los que la Provincia destinará en darles de comer a los estudiantes de los jardines y de colegios primarios y secundarios. En 2019 había calculado un presupuesto de poco más de cuatro mil millones de pesos. La Provincia debió incrementar esa cifra a partir del último cuatrimestre del año pasado –por redeterminación–, un 10,4 por ciento.

Desde 2017 hasta 2020, el programa más que triplicó sus recursos. No obstante sigue representando una pequeña porción del presupuesto provincial: el dos por ciento. A fines del año pasado, la Legislatura aprobó una estimación de gastos por 334.594.003.000 pesos.

El costo en el interior

Río Tercero es una de las ciudades que recibe el dinero de la Provincia y que gestiona el programa por sus propios medios. En los últimos meses, las autoridades comprobaron cómo aumentó el número de beneficiarios.

A diciembre pasado atendían a más de 2.500 alumnos. De acuerdo con datos suministrados por ese municipio, la ración del almuerzo (consta de un plato principal y de una fruta de postre) costaba 41,13 pesos, mientras que el desayuno (que incluye una copa de leche y un bizcocho o factura), 10,29 pesos.

Por cada estudiante que desayuna y almuerza en el colegio, la Municipalidad desembolsa 51,42 pesos por día. Casi lo mismo que cuesta una caja de puré de tomates, según el relevamiento de precios realizado por este medio y publicado el sábado pasado. Esa cifra representa el gasto promedio por alumno, ya que el programa contempla hasta dos comidas por día.

Dentro del menú, la ciudad también ofrece a sus estudiantes una colación simple, de 8,05 pesos (una fruta), y una ración de una colación reforzada por 13,44 pesos (un sándwich de jamón y queso).

Presupuesto. El Paicor representa el dos por ciento del gasto provincial anual. (Facundo Luque/Archivo)

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Inés Estévez expresó su angustia por el “abandono” de sus hijas por parte de su cuidadora

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Inés Estévez es madre de Vida y Cielo, de 11 y 12 años, niñas que adoptaron con Fabián Vena cuando eran pareja. Este pasado fin de semana, Inés blanqueó en sus redes una terrible situación que vivió con una cuidadora.

Estévez subió un crudo video de una de sus hijas llorando y escribió: “Es tiempo de hablar de esto: no hay dispositivos de cuidados domésticos para discapacidad que brinden garantía de idoneidad y continuidad, pero sobre todo no hay garantía alguna de bondad humana. Quienes maternamos o paternan en discapacidad y, como en mi caso, carecemos de marco familiar disponible (pareja, tíos, abuelos, hermanos mayores, etc.) dependemos pura y exclusivamente de asistencia paga”.

“Ahora bien, pongamos mi caso directo: dos hijas con discapacidad y una madre que cuida de ellas gran parte del mes – cuando no van a lo del papá – de manera exclusiva, que trabaja para mantener casa, hijas y estructura de cuidado, que involucra algo de cocina y limpieza. Consideremos ahora que para asegurarse de que no quede nada librado a inconvenientes como que la salud de una cuidadora altere el panorama, contrata dos, así se reparten la tarea y ninguna niña corre peligro de ser desatendida”, siguió.

Y continuó detallando la situación: “Sumemos a esto blanqueo, aportes y sueldos superiores a los que el nomenclador indica. Agreguemos que mis dos hijas son más buenas que Lassie, adaptables y amorosas además de fáciles de llevar. La ley protege -y es fundamental que lo haga- al personal doméstico, que como se sabe protegido, abandona el puesto de trabajo intempestivamente -y con ello abandona a niñas con trabajo previo de adaptacion y apego, y en el caso de mis hijas, memoria de abandono, con lo cual sufren de modo indecible las ausencias”.

Inés expresó todo su dolor e impotencia ante la falta de responsabilidad con el estado de las niñas: “Muchas veces han fallado estas personas a lo largo de 11 años, muchas otras han sido adorables y excelentes. Pero no hay contrato ni arreglo legal posible que nos garantice bondad y el cuidado de la fragilidad de estos niños”.

También se refirió al video de su hija llorando: “Aquí una muestra descarnada del estado de Vida mandando mensaje a una cuidadora que iba a desprenderse de a poco de su tarea – por propia decisión- y que por una cosa u otra no cumple con los pasos prometidos. Disculparán la exposición de una niña sufriendo. Pero la impotencia frente a su dolor obliga a cuestionar y generar conciencia: ¿A nosotros, quién nos protege? Lo que Vida dice en el video es ‘me siento triste’”.

El apoyo a Inés Estévez

Además de los comentarios de sus seguidores, quienes le expresaron su cariño en este difícil momento, famosas como Julia Zenko o Julieta Díaz dejaron mensajes de comprensión y apoyo.

Díaz escribió: “Puta madre. Un poco de humanidad para dejar un trabajo así. Con lxs niñxs. Pónganse un rapipollo si no saben trabajar con chicxs y encima con discapacidad! Irresponsables!”.

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