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Informe de Adepa sobre la Libertad de Prensa: “El periodismo y los medios, más necesarios que nunca”

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“La pandemia del Covid-19 es el acontecimiento con mayor cobertura periodística de la historia. Ningún otro hecho tuvo la cantidad de horas, imágenes y líneas de texto dedicadas a testimoniar y analizar un fenómeno que afecta a todos los habitantes del planeta. Ninguno tuvo tampoco una audiencia tan grande. El periodismo y los medios son hoy más necesarios que nunca”, señaló el informe de la Comisión de Libertad de Prensa de Adepa, que fue presentado por su titular, Daniel Dessein, en el marco de la 172ª Junta de Directores de la Entidad.

El informe señala el impacto nocivo que tuvo la pandemia en relación al rol de algunos gobiernos de la región latinoamericana con relación a los medios. “La libertad siempre se ve más amenazada ante el temor. Y este último suele abonar el terreno para que germinen tendencias autoritarias.

En países con gobiernos intolerantes, el hostigamiento a medios y periodistas se incrementó. Sobran ejemplos en nuestro continente. Lo vemos en Cuba, Venezuela y Nicaragua”, manifestó Dessein. “También en democracias que históricamente fueron respetuosas de la libertad de prensa, como Estados Unidos y Brasil, donde sus líderes tienen manifestaciones agresivas contra los medios”, agregó.

Otro ejemplo fue China, un país con serias restricciones a la libertad de expresión, y desde donde surgió la pandemia. “En una primera etapa se persiguió a las voces que advertían la gravedad de la epidemia, perdiendo con esta política de ocultamiento un tiempo valioso para toda la humanidad”, señaló el texto. 

Para la entidad, hubo otros países donde hubo ejemplos positivos, en el que sus gobiernos, conscientes de la relevancia estratégica de la prensa, despliegan medidas para fortalecer la viabilidad de las empresas periodísticas y, simultáneamente, respetan la libertad que necesita el periodismo para cumplir con su función. “Así ocurre en España, Italia, Francia, Alemania. Se parte de la base de que con medios débiles se debilita la dinámica de interconexión profunda que requiere toda sociedad para perseguir un objetivo común”, ejemplificó Dessein.

El informe señaló que desde el Estado Argentino se dieron pasos para facilitar el trabajo de medios y periodistas como actividad esencial en el marco del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. Y que en línea con lo sucedido con otros sectores de la economía, se incluyó a las empresas periodísticas entre las que pudieran acceder a ayudas en el marco del Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción.

“Algunos medios pudieron acceder a esos beneficios y amortiguar el impacto de la crisis, situación que nuestra entidad ha reclamado se universalice a toda la industria por la caída dramática de sus ingresos. Del mismo modo, se ha planteado la necesidad de reforzar la comunicación institucional de prevención y servicio en el marco de la pandemia, tal como lo vienen haciendo diversos países del mundo. En este sentido, es necesario que dicha comunicación se realice con criterio federal, considerando a los medios locales y regionales y a la diversidad de soportes”, aporta el informe.

“En definitiva -dijo Dessein-, esperamos poder seguir trabajando con los poderes públicos nacionales y provinciales en planes específicos para la sostenibilidad de la industria periodística, estratégica por su valor institucional, cultural, económico y social”.

En el cierre, el informe advierte sobre los falsos dilemas como el de la salud o economía, y considera que los medios constituyeron un factor clave para concientizar a la población sobre la gravedad y los riesgos de la pandemia, como también para impulsar la adopción de conductas para combatirla. “Asimismo conforman una plaza pública en la que la sociedad y sus actores expresan sus interrogantes, en la que las medidas pueden ser analizadas y debatidas. Angela Merkel, una de las líderes globales reconocidas por su manejo de la pandemia, dijo hace poco que “las y los periodistas deben poder confrontar a un gobierno y a todos los actores políticos con una perspectiva crítica””, finalizó Dessein.

A continuación compartimos el documento completo

Informe de la Comisión de Libertad de Prensa de Adepa – 172a Junta de Directores

El periodismo y los medios, más necesarios que nunca

La pandemia del Covid-19 es el acontecimiento con mayor cobertura periodística de la historia. Ningún otro hecho tuvo la cantidad de horas, imágenes y líneas de texto dedicadas a testimoniar y analizar un fenómeno que afecta a todos los habitantes del planeta. Ninguno tuvo tampoco una audiencia tan grande. El periodismo y los medios son hoy más necesarios que nunca.

El procesamiento informativo, la tarea que vienen desempeñando los medios periodísticos hace dos siglos, resulta hoy clave para que los ciudadanos conozcan las formas en que el virus del Covid-19 se contagia y se expande, como también las conductas que pueden evitarlo. La información chequeada, contextualizada, interpretada y jerarquizada se torna vital. Del mismo modo en que los riesgos de la desinformación pueden ser letales, tanto en el plano individual como colectivo.

Actualmente, hacer periodismo es tan relevante como complejo. Las redacciones de los medios tuvieron que aprender de un día para otro a trabajar de manera remota, con editores que coordinan desde sus casas el trabajo que hacen fotógrafos y cronistas desde las calles. Los periodistas debieron redoblar esfuerzos para ofrecer responsablemente información adecuada a una sociedad angustiada y ansiosa por recibir noticias. 

Las empresas periodísticas se enfrentaron a obstáculos extraordinarios para operar. En el continente decenas de publicaciones debieron discontinuar sus ediciones, mientras que otras redujeron su frecuencia. Aunque el tráfico digital batió récords históricos, los ingresos cayeron casi un 50% de una semana a otra, en una industria que, antes de esta crisis, ya tenía serios problemas para alcanzar modelos sustentables. Los reclamos de respeto a la propiedad intelectual sobre los contenidos periodísticos en el mercado digital son hoy más urgentes que antes, y el mundo está dando cuenta de ellos.

La libertad siempre se ve más amenazada ante el temor. Y este último suele abonar el terreno para que germinen tendencias autoritarias. En países con gobiernos intolerantes, el hostigamiento a medios y periodistas se incrementó. Sobran ejemplos en nuestro continente. Lo vemos en Cuba, Venezuela y Nicaragua. 

También en democracias que históricamente fueron respetuosas de la libertad de prensa, como Estados Unidos y Brasil, donde sus líderes tienen manifestaciones agresivas contra los medios.

En China, un país con serias restricciones a la libertad de expresión, y desde donde surgió la pandemia, en una primera etapa se persiguió a las voces que advertían la gravedad de la epidemia, perdiendo con esta política de ocultamiento un tiempo valioso para toda la humanidad. Vemos, por otro lado, cómo otros gobiernos, conscientes de la relevancia estratégica de la prensa, despliegan medidas para fortalecer la viabilidad de las empresas periodísticas y, simultáneamente, respetan la libertad que necesita el periodismo para cumplir con su función. Así ocurre en España, Italia, Francia, Alemania. Se parte de la base de que con medios débiles se debilita la dinámica de interconexión profunda que requiere toda sociedad para perseguir un objetivo común.


Medidas positivas, desaciertos y amenazas

En nuestro país, la labor de la prensa está garantizada por la Constitución Nacional como una función indispensable dentro de un sistema republicano y democrático. En ese contexto, desde el Estado se dieron pasos para facilitar el trabajo de medios y periodistas como actividad esencial en el marco del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, y contribuir además a la sustentabilidad de las empresas periodísticas en la emergencia.

En línea con lo sucedido con otros sectores de la economía, se incluyó a las empresas periodísticas que hubieran cumplido con ciertos requisitos, relacionados con la caída de su facturación, entre las que pudieran acceder a asistencia para cubrir un porcentaje de los sueldos de sus empleados y diferir el pago de aportes patronales.

Algunos medios pudieron acceder a esos beneficios y amortiguar el impacto de la crisis, situación que nuestra entidad ha reclamado se universalice a toda la industria por la caída dramática de sus ingresos. Del mismo modo, se ha planteado la necesidad de reforzar la comunicación institucional de prevención y servicio en el marco de la pandemia, tal como lo vienen haciendo diversos países del mundo. En este sentido, es necesario que dicha comunicación se realice con criterio federal, considerando a los medios locales y regionales y a la diversidad de soportes.

En definitiva, esperamos poder seguir trabajando con los poderes públicos nacionales y provinciales en planes específicos para la sostenibilidad de la industria periodística, estratégica por su valor institucional, cultural, económico y social.

Debemos permanecer alertas frente a restricciones a la labor periodística, la vigilancia estatal de la opinión de los ciudadanos, el uso indebido de sus datos privados o descalificaciones a periodistas. Y seguir con cuidado, además, las distorsiones de un sistema institucional frágil, con los poderes legislativo y judicial entumecidos, y por ende con una república que no cuenta con un esquema sólido de frenos y contrapesos.

En las primeras semanas de cuarentena en nuestro país, hubo abusos restrictivos que afectaron la libertad de prensa. Resoluciones a nivel provincial y municipal que impidieron la circulación de ejemplares de diarios y que, cabe decir, fueron dejadas de lado con celeridad, ya que desconocían el carácter esencial de la actividad periodística reconocido por el decreto que determinó las primeras limitaciones de circulación, en línea con lo que ocurrió en todas las democracias del mundo.

También hubo declaraciones poco felices de funcionarios, como las de la ministra de Seguridad de la Nación en las que aludió a acciones de “ciberpatrullaje” para relevar el “humor social”. Este tipo de expresiones, en boca de las autoridades, pueden generar un efecto intimidatorio en la ciudadanía. 

La defensa de la salud pública o el combate a la desinformación no deben traducirse en la persecución a la disidencia, y cualquier acción estatal que pretenda cuestionar una publicación debe estar reservada al Poder Judicial. No es función de dependencias del Poder Ejecutivo, tanto de fuerzas de seguridad como de otros organismos como la agencia estatal de noticias, auditar, y menos restringir y sancionar, las expresiones de medios y ciudadanos. El monitoreo de la propagación del virus debe ser limitado al objetivo sanitario y debe proteger la privacidad.

Los medios constituyeron un factor clave para concientizar a la población sobre la gravedad y los riesgos de la pandemia, como también para impulsar la adopción de conductas para combatirla. Asimismo conforman una plaza pública en la que la sociedad y sus actores expresan sus interrogantes, en la que las medidas pueden ser analizadas y debatidas. Angela Merkel, una de las líderes globales reconocidas por su manejo de la pandemia, dijo hace poco que “las y los periodistas deben poder confrontar a un gobierno y a todos los actores políticos con una perspectiva crítica”.

Falsos dilemas como el de salud o economía se repiten en otros planos. Hay quienes plantean una disyuntiva entre salud y libertad. Los ciudadanos de todos los países del mundo enfrentan un desafío mayúsculo, que podrán superar, con el menor padecimiento posible, en la medida en que actúen de manera coordinada. Esto se puede lograr por una vía virtuosa o por temor a represalias dentro de un régimen autoritario. Aquellos que pretendan vivir en una sociedad libre sólo pueden lograrlo con información. Enfrentamos un desafío histórico. El de conciliar la libertad con la resolución responsable e inteligente de la mayor crisis que nos toca vivir en sociedad.

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DEPORTES

Los Manseros en Cosquín 2023 encendió el debate: ¿hay un momento para el retiro en la música?

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Lo que comenzó a generarse con Los Manseros Santiagueños, hace poco más de 10 años en el público, es un fenómeno que tiene pocos antecedentes en el folklore argentino y hasta en la música mundial.

Un grupo con una enorme historia, pero hasta ese momento sin demasiada cabida en los grandes festivales y menos en la escena porteña, logró en poco tiempo una masividad y difusión impensada, que los llevó primero a ser cabeza de cartel en espacios clave como Jesús María (donde fueron rompiendo todos los récords de convocatoria) y enseguida a ser solicitados para todos los máximos eventos folklóricos, en una seguidilla que desembocó en un histórico primer show en el Luna Park en 2013.

La explicación del fenómeno

Las razones para ese fenómeno que se prolongó en el tiempo hay que buscarlas por supuesto en el respaldo de una obra sustanciosa y seminal para la expansión de un ritmo como la chacarera. Así como Los Chalchaleros fueron el símbolo de Salta y sus zambas, Los Manseros lograban lo propio para Santiago del Estero y su género madre. SIn dudas, estamoa hablando de leyendas de nuestra música de raíz.

Pero también hubo otros aspectos que ayudaron a alimentar ese boom por momentos inexplicable. Uno tiene que ver con la estética, ya que, con sus bombachas, botas y ponchos marrones al hombro, se mantienen como uno de los pocos grupos en seguir cultivando ese rasgo identitario.

A esto hay que sumarle el enorme carisma de dos de sus integrantes: “el Negro” Onofre Paz, único sobreviviente de los fundadores allá por 1959, y Guillermo “Fatiga” Reynoso, quien tenía un verdadero imán con la gente hasta que falleció en 2016, algo que siempre generó cierta envidia de su compañero. “No te hagas el solista vos. No ves que la gente te alienta porque estás viejo”, supo decirle Paz a “Fatiga” en alguna oportunidad.

De un tiempo a esta parte (y sobre todo pandemia mediante), algo notorio aunque lógico comenzó a pasar con Los Manseros. Con el evidente deterioro de la salud de Onofre (cumple 82 este año) y con las dificultades que comenzó a tener para entonar, hay una sensación flotando en el aire de que cualquier presentación puede ser la última.

“Sí, me cuesta hacer la valija. Pero, gracias a Dios, hay salud, ya que sin salud no se puede viajar ni cantar”, le decía Paz a este diario en una entrevista en 2014, previa a uno de los desembarcos en Jesús María que terminó siendo histórico.

El deterioro y el paso del tiempo

Ahora parece que, finalmente, ese momento en que la salud no lo acompaña ha llegado. De hecho, la actuación del año pasado en Cosquín pareció ser la última de su la historia en el festival, ya que mostró a un Onofre cantando a duras penas, sentado y sin poder tocar la guitarra. Y ni hablar de sus comentarios, siempre al borde del derrape. La gran ovación que recibieron pudo ser el mejor broche de oro.

Este año, la posibilidad de regresar a Cosquín por la baja de Los Nocheros les dio una nueva oportunidad de ampliar ese “hasta siempre”. Los inconvenientes de Paz fueron todavía más notorios y de hecho al terminar esta gira veraniega deberá operarse por un problema en el brazo.

En la cuestión vocal, el propio fundador se rió de sus evidentes dificultades. “¿Está sonando bien?”, preguntó Alito Toledo en un pasaje del show. “¡Cómo querés que esté sonando bien si estamos cantando muy fiero!”, respondió Onofre sin filtro. En el folklore, la cuestión del canto debería ser un buen parámetro para medir la continuidad o no de un proyecto.

El otro detalle no menor, fue que Paz sorprendió con un saludo para su hijo Martín, quien fue parte del grupo por muchos años hasta que él mismo lo echó del escenario en 2017, en lo que significó un escándalo de proporciones. Ese posible camino hacia una reconciliación también abre la puerta para lo que podría ser una despedida con una imagen más noble y amable.

Está claro que en el caso de Los Manseros el apoyo del público sigue estando, aunque también es cierto que ya no tan incondicional y multitudinario como hace algunos años. Este evidente deterioro generó que, más allá del orgullo inclaudicable de sus seguidores, muchos comenzaran a sentir pena por el artista.

Esta realidad instaló un debate durante el festival y que se puede replicar para otros casos de músicos legendarios que sufren el inexorable paso del tiempo. ¿Hay un momento para retirarse? ¿Hasta qué momento es digno seguir en esas condiciones?

Otros casos resonantes

Si tomamos el ejemplo de los mencionados Chalchaleros, las diferencias son grandes, ya que, al comenzar con su gira despedida (se extendió por dos años), su fundador, Juan Carlos Saravia, tenía “sólo” 70. Es difícil que Onofre pudiera afrontar una exigencia de esas características, aunque por supuesto que sería un desenlace muy merecido por su trayectoria. También es cierto que Los Manseros podrían continuar sin “el Negro” Paz: por su carácter, tan fuerte como controversial, suena complicado que este panorama ocurra.

Yendo a otros géneros musicales, lo que sucedió con Charly García es más que evidente. Aunque una parte de su público pretende que el genio se siga presentando en lugares como Cosquín Rock, está claro que su estado físico no se lo permite. Ya sus últimas presentaciones (en Córdoba fueron en la Plaza de la Música 2018) lo mostraron con enormes dificultades para cantar y para desplazarse, algo que se acrecentó en los últimos años, como se pudo ver en las apariciones públicas más recientes.

El caso más emblemático de lo que “no se debe hacer” es sin dudas el de Chuck Berry, el legendario guitarrista y uno de los padres del rock and roll, que se embarcó en una gira mundial en un estado penoso. No sólo casi no podía tocar el instrumento del que fue pionero, sino que se retiró del show antes del final. Para muestra, ver algunos de los videos que hay subidos en YouTube sobre su lamentable show en el Luna Park.

En definitiva, se trata de una decisión muy personal de cada artista, aunque muchas veces es fundamental la influencia de la familia y del entorno, donde el factor económico tiene mucho que ver. La pregunta que puede ayudar a responder la cuestión es: ¿con qué imagen del artista quiere que se quede el público que tanto lo veneró?

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DEPORTES

Carta documento de un hijo a sus padres

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Queridos pa y ma, estoy de vacaciones y, como saben, muy aburrido. Llueve, no puedo visitar amigos, los estúpidos de mis hermanos no quieren jugar conmigo y ustedes ni siquiera me prestan el celu.

Más aburrido que antes, decidí escribir cosas que pienso desde hace mucho tiempo.

Algunas ya se las dije, pero parece que no se acuerdan, siempre ocupados en trabajar todo el día o en ver noticias feas (¿no hay una buena después del Mundial?).

Sé que me estoy arriesgando; algo podría volverse en mi contra, pero, igual, acá va la lista escrita.

No me den todo lo que pido. A veces lo hago para me miren más, no para tener más cosas (dice la tía; es buena frase para empezar).Cuando digan sí, que sea siempre sí. Y cuando digan que no, no cambien. Voy a hacer enojos y berrinches –eso se sabe–, pero no se contradigan. Sé reconocer las rendijas por donde seguir insistiendo en mis caprichos.Este pedido es especial, aunque supongo que van a decir “y bue’, sos el del medio”. Me cansa estar siempre entre el “mayor” y la “princesa”. No me ayuda a saber si soy grande o soy chico, si el estúpido de mi hermano me tiene que cuidar o si yo debo cuidar a la estúpida de mi hermana, o qué. Y algún día me gustaría poder elegir pata (siempre pechuga o mísera ala). Ah: si llegan a querer tener otro hijo, me voy con los abuelos.Si ven que algo me sale bien, díganmelo. Repítanlo en familia, con amigos, con vecinos. Que me reconozcan por eso, no por lo que me sale “maso”.No me digan tantas veces lo mismo. Yo escucho perfectamente la primera vez; las demás no las registro porque, a mi edad, elijo algo más interesante que bañarme, acomodar las zapatillas, cepillarme los dientes, no embarrar el pantalón nuevo, llamar a la mesa, pasearlo al Betún.Me duele la panza todas las semanas, lo recontrasaben. Pero mientras voy mejorando, no pregunten cada vez: “¿Hiciste caca?”, “¿comiste porquerías?” “¿te fijaste en la fecha de vencimiento de las salchichas?”. En esos momentos necesito mimos, no preguntas.Si salimos a caminar, trátenme como a Betún. Tengan paciencia si me paro en cada árbol, si miro el paisaje o si camino despacio. Nunca tiren de la correa.Esto no es un pedido, sino un comentario constructivo: me gusta más la cara que ponen cuando vienen amigos a casa que la cara de todos los días. Están relajados, sonríen más.No se preocupen si un día me ven jugando sólo con varones, otro día con chicas y otro, con ese compañero que le gusta vestirse como mujer. Ustedes ya sembraron mi identidad y, aunque falte tiempo, hoy sé quién soy. El género se construye, no se contagia (otra gran idea de la tía).No me pidan que siempre diga toda la verdad. Les prometo que nunca les voy a mentir, pero a mi edad se necesita un poco de margen de acción.Si al terminar de leer esta carta creen que todo esto es basura, es probable que me haya equivocado de dirección. No podría haberla pensado ni escrito si ustedes no fueran ustedes.Los quiero y los necesito todos los días. Prometo hacer lo posible por aguantar a mis (estúpidos) hermanos.

* Médico

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CAPILLA DEL MONTE CLIMA