Buenos Aires, 16 enero (NA) – En la Costa Atlántica bonaerense hay un balneario tan pequeño y silencioso que parece detenido en el tiempo: tiene apenas cuatro habitantes estables, playas prácticamente vírgenes y una calma que hoy resulta difícil de encontrar. Se trata de Centinela del Mar, uno de los secretos mejor guardados del litoral argentino.
Ubicado a unos 500 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, entre Miramar y Necochea, este paraje agreste ofrece una experiencia completamente distinta a la de los destinos tradicionales. No hay hoteles, balnearios privados ni multitudes: solo mar abierto, viento, arena y silencio.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la ausencia de señal de telefonía celular y de alumbrado público refuerza la sensación de aislamiento. Por eso, quienes llegan hasta Centinela del Mar lo hacen con un objetivo claro: desconectarse de la rutina y bajar varios cambios.
UN PUEBLO MÍNIMO, RODEADO DE NATURALEZA
Centinela del Mar pertenece al partido de General Alvarado y cuenta con un trazado urbano mínimo: una docena de casas, una pequeña despensa, una antigua capilla y un solo alojamiento turístico. La vida cotidiana gira en torno a la playa y al contacto directo con el entorno natural.
El único hospedaje del lugar se llama La Lagartija, que también funciona como pulpería y centro cultural. Allí, además de alojarse, los turistas pueden conocer parte de la historia local y de los pueblos originarios que habitaron la zona, como los tehuelches.
La falta de conectividad tecnológica convierte al balneario en un destino ideal para largas charlas, caminatas, mate frente al mar y noches de cielo completamente despejado en el que se puede ver claramente la Vía láctea, algo cada vez más raro en la Costa Atlántica.
PLAYAS VÍRGENES Y UN ENTORNO PROTEGIDO
Las playas de Centinela del Mar se caracterizan por ser amplias, agrestes y poco intervenidas. No hay vehículos circulando por la arena: toda la franja costera forma parte de una Reserva Natural Provincial, protegida por ley.
Este sector costero, que se extiende por más de 20 kilómetros, está especialmente cuidado por su valor ambiental, arqueológico y paleontológico. Guardaparques recorren la zona para garantizar el cumplimiento de las normas y preservar el ecosistema.
Además de tomar sol y nadar en el Mar Argentino, muchos visitantes aprovechan las condiciones naturales para practicar surf, kayak, kitesurf y stand up paddle, siempre en un contexto de baja concurrencia y gran belleza paisajística.
QUÉ HACER EN CENTINELA DEL MAR
Aunque pequeño, el balneario tiene varios puntos de interés que sorprenden a quienes lo visitan por primera vez:
* La capilla histórica, uno de los símbolos del lugar.
* Un vagón de tren restaurado, convertido en postal del pueblo.
* Las ruinas del viejo hotel, que funcionó hasta la década del ’80.
* La antigua Escuela Primaria Alfonsina Storni, hoy transformada en estación científica.
* La única pulpería costera de la provincia de Buenos Aires.
* Peñas folklóricas y encuentros culturales en temporada alta.
También es un sitio clave para la investigación científica, con estudios arqueológicos y paleontológicos que revelaron restos de naufragios, piezas históricas y enterratorios indígenas de miles de años de antigüedad.
CÓMO LLEGAR A ESTE PARAÍSO ESCONDIDO EN LA COSTA ATLÁNTICA
Desde la Ciudad de Buenos Aires, el recorrido más habitual es tomar la Autopista Buenos Aires–La Plata, continuar por la Ruta 2 hasta Mar del Plata y luego acceder a la Ruta Provincial 88. Desde allí, se toma un camino de tierra que conecta con Centinela del Mar en unos 16 a 17 kilómetros.
También se puede llegar desde Mar del Sur, a través de un camino rural. En ambos casos, es importante tener en cuenta el estado del clima, ya que los accesos pueden verse afectados luego de lluvias intensas. #AgenciaNA