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Para Schiaretti, con el peronismo ya no alcanza

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Antes de que la pandemia del coronavirus congelara toda la actividad política, el gobernador Juan Schiaretti venía analizando cómo ampliar la alianza electoral Hacemos por Córdoba.

Pero en este contexto de crisis sanitaria y económica, en el Gobierno provincial –por ahora– dejaron de pensar en el futuro. “Ahora todo es día a día. El largo plazo es la semana que viene”, admitió un legislador peronista cercano al mandatario provincial.

De todas maneras, la política nunca descansa en la cabeza de los dirigentes; sobre todo, en la de los gobernantes.

Como se dijo, hasta mediados de febrero pasado, el gobernador venía pergeñando el futuro de la alianza oficialista Hacemos por Córdoba. El mandatario provincial es el jefe político del peronismo provincial, que en 2023 cumplirá seis períodos consecutivos en el poder en Córdoba.

Y, si bien no tiene la posibilidad de ir por su reelección, Schiaretti intentará mantenerse como el jefe político del peronismo.

Como todo mandatario y referente político, Schiaretti intentará influir en la elección del candidato del oficialismo, en el lejano 2023.

Dentro de tres años, el peronismo deberá afrontar una situación inédita: mantenerse en el poder, sin el actual gobernador ni José Manuel de la Sota encabezando la lista provincial.

Entre sus íntimos, Schiaretti dice que, para la próxima renovación de autoridades provinciales, el primer rival no serán los candidatos opositores, sino la larga estadía del PJ administrando Córdoba.

Columna vertebral

Schiaretti, al igual de lo que lo estaba José Manuel de la Sota, está convencido de que el PJ no ganó seis elecciones provinciales consecutivas sólo con el voto peronista.

Desde que De la Sota fundó Unión por Córdoba, en el año 1998, el PJ fue la columna vertebral de esa coalición de partidos, pero nunca fue la única fuerza. El gobernador considera que esa coalición se debe ampliar.

Parafraseando a Alberto Fernández, los íntimos de Schiaretti, concluyen por lo bajo: “Con el peronismo no alcanza para ganar en Córdoba; sin el peronismo no se puede”.


Los 10 hechos políticos que se comió el coronavirus

La referencia extrapolada a Córdoba es de cuando Fernández definió con una frase su inesperado acuerdo político con Cristina Fernández, que lo convirtió en presidente de la Nación.

“Muchos peronistas entendimos que con Cristina no alcanzaba y que sin ella no se podía”, graficó el ahora presidente, en una entrevista con La Voz, en plena campaña presidencial.

Más partidos

El 13 de marzo del año pasado, Schiaretti presentó a la alianza Hacemos por Córdoba, con la cual buscaría su tercer mando no consecutivo, en los comicios del 12 de mayo. El resultado es conocido: ganó su reelección con más del 57 por ciento de los votos.

En ese momento no se trató sólo de la alianza electoral: en aquel acto en el hotel Quorum, el gobernador enterró a la histórica coalición Unión por Córdoba que llevó al poder a De la Sota luego de derrotar al radical Ramón Bautista Mestre en las elecciones en diciembre de 1998.

“Queridos compañeros y también correligionarios”, comenzó diciendo Schiaretti, lo que generó miradas de reojo de no pocos peronistas presentes.

Con ese saludo, el gobernador les daba la bienvenida a algunos radicales, como el entonces intendente de Villa Carlos Paz, Esteban Avilés, y al de Río Tercero, Alberto Martino, quien también jugó para el oficialismo en mayo pasado.

Además, se sumaron a la nueva alianza que lidera el PJ el socialismo, el GEN; partido que a nivel nacional lidera Margarita Stolbizer, y el partido cordobés Apec, de Alfredo Keegan.

Con la mira en el futuro

Schiaretti quedó muy conforme con el resultado de las elecciones provinciales del año pasado, pero cree que, en 2023, el escenario será más desafiante para el oficialismo.

Aunque no lo admitirá en público, con los resultados de las últimas elecciones provinciales en sus manos, el gobernador suele comentarles a sus íntimos que en Córdoba no se gana sólo con votos peronistas.

Es más, está convencido de que en los próximos comicios para gobernador debe sumar una pata del macrismo y al menos una porción de radicales si el PJ aspira a mantenerse en el poder.

“En la próxima elección, tal vez, la oposición vaya unida y será otro escenario. Hay que prepararse desde ahora para ampliar la alianza. Hay que meter adentro a todos los que piensen que Córdoba es la única prioridad, sin banderías partidarias”, solía decir Schiaretti a sus dirigentes más cercanos hasta que la pandemia congeló la política.

Por orden del gobernador, los principales operadores schiarettistas están muy atentos a los movimientos de intendentes macristas y radicales.

Macristas

No pocos jefes comunales macristas cordobeses creen que el acuerdo del PRO con la UCR tiene los días contados y miran con simpatía al Centro Cívico. Además, estos intendentes, que hoy junto con colegas vecinalistas conforman el Comupro, necesitan recursos para llegar a 2023.

Algunos buscarán sus reelecciones en sus territorios y otros intentarán dar un salto a la Legislatura o a un cargo en el Ejecutivo, en una eventual nueva gestión peronista con rostro de alianza de multipartidaria.

También son varios los radicales del interior que están hartos del internismo de su partido y les seduce el discurso de unidad de Schiaretti. Muchos de ellos quieren repetir gestión en sus localidades e intentarán evitar confrontar con un peronista.

En este contexto, el 5 de marzo pasado, Schiaretti analizó durante varios días la decisión de enviar representantes del PJ cordobés al congreso nacional del partido.

Intentó evitar involucrarse de lleno con la vieja guardia del peronismo, y, sobre todo, del cristinismo.

Finalmente, decidió que fueran unos 30 dirigentes, sin ministros para hacer acto de presencia, ante el peligro inminente de que se enfriara aún más la distante relación con el presidente Alberto Fernández.

Pero, más allá de esto, Schiaretti tiene clara su estrategia política, pensando en impulsar a un candidato del PJ: ampliar la alianza oficialista y sumarle dirigentes macristas y radicales.

SCHIARETTI. En marzo de 2019, el gobernador cerró el acto de presentación de Hacemos por Córdoba. (@jschiaretti)

DEPORTES

Los Manseros en Cosquín 2023 encendió el debate: ¿hay un momento para el retiro en la música?

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Lo que comenzó a generarse con Los Manseros Santiagueños, hace poco más de 10 años en el público, es un fenómeno que tiene pocos antecedentes en el folklore argentino y hasta en la música mundial.

Un grupo con una enorme historia, pero hasta ese momento sin demasiada cabida en los grandes festivales y menos en la escena porteña, logró en poco tiempo una masividad y difusión impensada, que los llevó primero a ser cabeza de cartel en espacios clave como Jesús María (donde fueron rompiendo todos los récords de convocatoria) y enseguida a ser solicitados para todos los máximos eventos folklóricos, en una seguidilla que desembocó en un histórico primer show en el Luna Park en 2013.

La explicación del fenómeno

Las razones para ese fenómeno que se prolongó en el tiempo hay que buscarlas por supuesto en el respaldo de una obra sustanciosa y seminal para la expansión de un ritmo como la chacarera. Así como Los Chalchaleros fueron el símbolo de Salta y sus zambas, Los Manseros lograban lo propio para Santiago del Estero y su género madre. SIn dudas, estamoa hablando de leyendas de nuestra música de raíz.

Pero también hubo otros aspectos que ayudaron a alimentar ese boom por momentos inexplicable. Uno tiene que ver con la estética, ya que, con sus bombachas, botas y ponchos marrones al hombro, se mantienen como uno de los pocos grupos en seguir cultivando ese rasgo identitario.

A esto hay que sumarle el enorme carisma de dos de sus integrantes: “el Negro” Onofre Paz, único sobreviviente de los fundadores allá por 1959, y Guillermo “Fatiga” Reynoso, quien tenía un verdadero imán con la gente hasta que falleció en 2016, algo que siempre generó cierta envidia de su compañero. “No te hagas el solista vos. No ves que la gente te alienta porque estás viejo”, supo decirle Paz a “Fatiga” en alguna oportunidad.

De un tiempo a esta parte (y sobre todo pandemia mediante), algo notorio aunque lógico comenzó a pasar con Los Manseros. Con el evidente deterioro de la salud de Onofre (cumple 82 este año) y con las dificultades que comenzó a tener para entonar, hay una sensación flotando en el aire de que cualquier presentación puede ser la última.

“Sí, me cuesta hacer la valija. Pero, gracias a Dios, hay salud, ya que sin salud no se puede viajar ni cantar”, le decía Paz a este diario en una entrevista en 2014, previa a uno de los desembarcos en Jesús María que terminó siendo histórico.

El deterioro y el paso del tiempo

Ahora parece que, finalmente, ese momento en que la salud no lo acompaña ha llegado. De hecho, la actuación del año pasado en Cosquín pareció ser la última de su la historia en el festival, ya que mostró a un Onofre cantando a duras penas, sentado y sin poder tocar la guitarra. Y ni hablar de sus comentarios, siempre al borde del derrape. La gran ovación que recibieron pudo ser el mejor broche de oro.

Este año, la posibilidad de regresar a Cosquín por la baja de Los Nocheros les dio una nueva oportunidad de ampliar ese “hasta siempre”. Los inconvenientes de Paz fueron todavía más notorios y de hecho al terminar esta gira veraniega deberá operarse por un problema en el brazo.

En la cuestión vocal, el propio fundador se rió de sus evidentes dificultades. “¿Está sonando bien?”, preguntó Alito Toledo en un pasaje del show. “¡Cómo querés que esté sonando bien si estamos cantando muy fiero!”, respondió Onofre sin filtro. En el folklore, la cuestión del canto debería ser un buen parámetro para medir la continuidad o no de un proyecto.

El otro detalle no menor, fue que Paz sorprendió con un saludo para su hijo Martín, quien fue parte del grupo por muchos años hasta que él mismo lo echó del escenario en 2017, en lo que significó un escándalo de proporciones. Ese posible camino hacia una reconciliación también abre la puerta para lo que podría ser una despedida con una imagen más noble y amable.

Está claro que en el caso de Los Manseros el apoyo del público sigue estando, aunque también es cierto que ya no tan incondicional y multitudinario como hace algunos años. Este evidente deterioro generó que, más allá del orgullo inclaudicable de sus seguidores, muchos comenzaran a sentir pena por el artista.

Esta realidad instaló un debate durante el festival y que se puede replicar para otros casos de músicos legendarios que sufren el inexorable paso del tiempo. ¿Hay un momento para retirarse? ¿Hasta qué momento es digno seguir en esas condiciones?

Otros casos resonantes

Si tomamos el ejemplo de los mencionados Chalchaleros, las diferencias son grandes, ya que, al comenzar con su gira despedida (se extendió por dos años), su fundador, Juan Carlos Saravia, tenía “sólo” 70. Es difícil que Onofre pudiera afrontar una exigencia de esas características, aunque por supuesto que sería un desenlace muy merecido por su trayectoria. También es cierto que Los Manseros podrían continuar sin “el Negro” Paz: por su carácter, tan fuerte como controversial, suena complicado que este panorama ocurra.

Yendo a otros géneros musicales, lo que sucedió con Charly García es más que evidente. Aunque una parte de su público pretende que el genio se siga presentando en lugares como Cosquín Rock, está claro que su estado físico no se lo permite. Ya sus últimas presentaciones (en Córdoba fueron en la Plaza de la Música 2018) lo mostraron con enormes dificultades para cantar y para desplazarse, algo que se acrecentó en los últimos años, como se pudo ver en las apariciones públicas más recientes.

El caso más emblemático de lo que “no se debe hacer” es sin dudas el de Chuck Berry, el legendario guitarrista y uno de los padres del rock and roll, que se embarcó en una gira mundial en un estado penoso. No sólo casi no podía tocar el instrumento del que fue pionero, sino que se retiró del show antes del final. Para muestra, ver algunos de los videos que hay subidos en YouTube sobre su lamentable show en el Luna Park.

En definitiva, se trata de una decisión muy personal de cada artista, aunque muchas veces es fundamental la influencia de la familia y del entorno, donde el factor económico tiene mucho que ver. La pregunta que puede ayudar a responder la cuestión es: ¿con qué imagen del artista quiere que se quede el público que tanto lo veneró?

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DEPORTES

Carta documento de un hijo a sus padres

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Queridos pa y ma, estoy de vacaciones y, como saben, muy aburrido. Llueve, no puedo visitar amigos, los estúpidos de mis hermanos no quieren jugar conmigo y ustedes ni siquiera me prestan el celu.

Más aburrido que antes, decidí escribir cosas que pienso desde hace mucho tiempo.

Algunas ya se las dije, pero parece que no se acuerdan, siempre ocupados en trabajar todo el día o en ver noticias feas (¿no hay una buena después del Mundial?).

Sé que me estoy arriesgando; algo podría volverse en mi contra, pero, igual, acá va la lista escrita.

No me den todo lo que pido. A veces lo hago para me miren más, no para tener más cosas (dice la tía; es buena frase para empezar).Cuando digan sí, que sea siempre sí. Y cuando digan que no, no cambien. Voy a hacer enojos y berrinches –eso se sabe–, pero no se contradigan. Sé reconocer las rendijas por donde seguir insistiendo en mis caprichos.Este pedido es especial, aunque supongo que van a decir “y bue’, sos el del medio”. Me cansa estar siempre entre el “mayor” y la “princesa”. No me ayuda a saber si soy grande o soy chico, si el estúpido de mi hermano me tiene que cuidar o si yo debo cuidar a la estúpida de mi hermana, o qué. Y algún día me gustaría poder elegir pata (siempre pechuga o mísera ala). Ah: si llegan a querer tener otro hijo, me voy con los abuelos.Si ven que algo me sale bien, díganmelo. Repítanlo en familia, con amigos, con vecinos. Que me reconozcan por eso, no por lo que me sale “maso”.No me digan tantas veces lo mismo. Yo escucho perfectamente la primera vez; las demás no las registro porque, a mi edad, elijo algo más interesante que bañarme, acomodar las zapatillas, cepillarme los dientes, no embarrar el pantalón nuevo, llamar a la mesa, pasearlo al Betún.Me duele la panza todas las semanas, lo recontrasaben. Pero mientras voy mejorando, no pregunten cada vez: “¿Hiciste caca?”, “¿comiste porquerías?” “¿te fijaste en la fecha de vencimiento de las salchichas?”. En esos momentos necesito mimos, no preguntas.Si salimos a caminar, trátenme como a Betún. Tengan paciencia si me paro en cada árbol, si miro el paisaje o si camino despacio. Nunca tiren de la correa.Esto no es un pedido, sino un comentario constructivo: me gusta más la cara que ponen cuando vienen amigos a casa que la cara de todos los días. Están relajados, sonríen más.No se preocupen si un día me ven jugando sólo con varones, otro día con chicas y otro, con ese compañero que le gusta vestirse como mujer. Ustedes ya sembraron mi identidad y, aunque falte tiempo, hoy sé quién soy. El género se construye, no se contagia (otra gran idea de la tía).No me pidan que siempre diga toda la verdad. Les prometo que nunca les voy a mentir, pero a mi edad se necesita un poco de margen de acción.Si al terminar de leer esta carta creen que todo esto es basura, es probable que me haya equivocado de dirección. No podría haberla pensado ni escrito si ustedes no fueran ustedes.Los quiero y los necesito todos los días. Prometo hacer lo posible por aguantar a mis (estúpidos) hermanos.

* Médico

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CAPILLA DEL MONTE CLIMA