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Tarifas: El día que Cafiero se pareció a Scioli y Alberto a Néstor Kirchner

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La situación tarifaria se ha convertido en una pesadilla para los argentinos. No sólo por el peso de las facturas en los presupuestos familiares, sino también porque, como en tantos otros temas, la clase política en sus distintos formatos ideológicos no le encuentra la vuelta al problema.

El último episodio en ese sentido se vivió con el nuevo gobierno nacional. La cuestión se asemejó a un recuerdo del futuro. El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, mano derecha de Alberto Fernández y uno de los primeros funcionarios designados por este, aseguró que las tarifas comenzarían a descongelarse a mitad de año.

Esas expresiones del funcionario no dejan espacio para creer que se trató de una ocurrencia personal. Dijo: “Probablemente habrá aumentos de tarifas en junio, pero será en los sectores que los puedan soportar”.

Es difícil pensar que Cafiero se haya cortado solo con el anuncio. La frase devela una construcción elaborada. Le puso una fecha (el 30 de junio vence la ley de Emergencia que ratificó el congelamiento dispuesto en abril pasado por Mauricio Macri) y avanzó sobre quiénes deberían asumir ese mayor costo.

En 2003, el entonces vicepresidente Danuel Scioli anunció un aumento tarifario que luego el presidente Néstor Kirchner desmintió. Y lo castigó por ello.

Con una emergencia social y alimentaria declarada, aun cuando no existen datos estadísticos claros, consistentes y oficiales sobre el impacto del hambre en el país, la expresión de Cafiero indica con meridiana claridad que el aumento recaería sobre la clase media y alta.

Horas después, Alberto Fernández desmintió al funcionario. “No tenemos en carpeta un aumento de tarifas”, expresó. “Que nadie se apure, no sé si en junio vamos a estar en condiciones de hacer eso porque lo que a mí más me preocupa es que unos pícaros dejen de ganar en detrimento de la gente”, puntualizó el Presidente.

Recuerdos del futuro

Este ida y vuelta hizo recordar a una situación similar ocurrida en agosto de 2003 durante la presidencia de Néstor Kirchner. El vice, Daniel Scioli, salió a anticipar un aumento tarifario y de inmediato Kirchner no sólo lo desmintió sino que bajó una fuerte represalia sobre Scioli: casi en el acto le despidió a todos los funcionarios que lo acompañaban. Entre ellos el recordado Francisco “Paco” Mayorga en Turismo. También le prohibió hablar, lo que no se sabe si fue malo o bueno.

Ahora no existen represalias pero el episodio Alberto-Cafiero es parecido y no resulta anecdótico.

Definir qué se va a hacer con las tarifas –ha quedado ya demostrado– es una parte de medular de cualquier plan económico que se disponga aplicar en la Argentina. Tiene el mismo nivel de gravitación que las decisiones en materia de jubilaciones y de seguridad social.

El costo de la electricidad pura ya acumula, por ejemplo, un retraso similar al que presenta la inflación. Eso sin contar el transporte. El último incremento de la energía que distribuye el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) se produjo en agosto del año pasado y, para el caso de Córdoba, llegó al 1,71% promedio. En todo el año pasado, esa energía pura se incrementó un 19,91% de acuerdo con datos de Epec. Cuando llegue junio, presentará un retraso de 10 meses. ¿40% con viento a favor?

Alberto expresó que pretende evaluar las ganancias de las generadoras. Es un voleo al aire. Lo que ganaron, ganaron. Pero el tema no está ahí. A la energía la producen las usinas, pero se la entregan a una empresa mixta (80% de las generadoras y 20% del Estado nacional).

Voleo al aire

Cammesa, de ella se trata, al revés de lo que puede llegar a pensar el jefe de Estado, no está reportando ganancias. Todo lo contrario, tiene un “choclo” de deudas para cobrar de distribuidoras eléctricas que no le vienen pagando la energía que consumen (Epec en esto es una excepción). Son unos 30 mil millones de pesos.

Si no quiere aumentar, el Presidente tendría que disponer nuevamente de miles de millones en subsidios para la generación (como hicieron Néstor y Cristina durante sus gobiernos). Es un momento complejo para eso porque los acreedores miran de cerca el déficit fiscal para negociar los vencimientos de la deuda.

Pero, por otro lado, a la situación particular de las distribuidoras no las resuelve el Estado nacional sino cada una de las jurisdicciones donde están situadas. El Ente regulador nacional (Enre) atiende el cuadro de las tres principales distribuidoras bonaerenses, el resto depende de las provincias.

Podría perfectamente el gobierno disponer que estas tres (Edelap, Edesur y Edenor) no trasladen a precio sus mayores costos operativos. Pero a diferencia del ciclo 2003-2015, es un riesgo grande porque no tendrían dónde financiarse (o lo conseguirían a tasas exorbitantes) y repercutiría directamente en el servicio.

Con el gas natural, sucede algo similar. El Gobierno acaba de mejorarle el precio del hidrocarburo para generación a las petroleras porque estaban al límite operativo. Es decir, ya interviene en el precio. Hay en las compañías una marcada incertidumbre por el valor del gas para el invierno. Por ahí tampoco puede ir porque los nuevos desarrollos están justamente paralizados por falta de precio.

Es decir, a Cafiero le cayó la misma regla que a Scioli en aquel entonces. El tema es que, sin dólares, el “resto” que tiene Alberto en los bolsillos es muy distinto al que luego conseguiría Néstor.

Mi otro yo. Así definió Alberto Fernández a Santiago Cafiero. El viernes lo desmintió. (Foto:Télam).

DEPORTES

Los Manseros en Cosquín 2023 encendió el debate: ¿hay un momento para el retiro en la música?

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Lo que comenzó a generarse con Los Manseros Santiagueños, hace poco más de 10 años en el público, es un fenómeno que tiene pocos antecedentes en el folklore argentino y hasta en la música mundial.

Un grupo con una enorme historia, pero hasta ese momento sin demasiada cabida en los grandes festivales y menos en la escena porteña, logró en poco tiempo una masividad y difusión impensada, que los llevó primero a ser cabeza de cartel en espacios clave como Jesús María (donde fueron rompiendo todos los récords de convocatoria) y enseguida a ser solicitados para todos los máximos eventos folklóricos, en una seguidilla que desembocó en un histórico primer show en el Luna Park en 2013.

La explicación del fenómeno

Las razones para ese fenómeno que se prolongó en el tiempo hay que buscarlas por supuesto en el respaldo de una obra sustanciosa y seminal para la expansión de un ritmo como la chacarera. Así como Los Chalchaleros fueron el símbolo de Salta y sus zambas, Los Manseros lograban lo propio para Santiago del Estero y su género madre. SIn dudas, estamoa hablando de leyendas de nuestra música de raíz.

Pero también hubo otros aspectos que ayudaron a alimentar ese boom por momentos inexplicable. Uno tiene que ver con la estética, ya que, con sus bombachas, botas y ponchos marrones al hombro, se mantienen como uno de los pocos grupos en seguir cultivando ese rasgo identitario.

A esto hay que sumarle el enorme carisma de dos de sus integrantes: “el Negro” Onofre Paz, único sobreviviente de los fundadores allá por 1959, y Guillermo “Fatiga” Reynoso, quien tenía un verdadero imán con la gente hasta que falleció en 2016, algo que siempre generó cierta envidia de su compañero. “No te hagas el solista vos. No ves que la gente te alienta porque estás viejo”, supo decirle Paz a “Fatiga” en alguna oportunidad.

De un tiempo a esta parte (y sobre todo pandemia mediante), algo notorio aunque lógico comenzó a pasar con Los Manseros. Con el evidente deterioro de la salud de Onofre (cumple 82 este año) y con las dificultades que comenzó a tener para entonar, hay una sensación flotando en el aire de que cualquier presentación puede ser la última.

“Sí, me cuesta hacer la valija. Pero, gracias a Dios, hay salud, ya que sin salud no se puede viajar ni cantar”, le decía Paz a este diario en una entrevista en 2014, previa a uno de los desembarcos en Jesús María que terminó siendo histórico.

El deterioro y el paso del tiempo

Ahora parece que, finalmente, ese momento en que la salud no lo acompaña ha llegado. De hecho, la actuación del año pasado en Cosquín pareció ser la última de su la historia en el festival, ya que mostró a un Onofre cantando a duras penas, sentado y sin poder tocar la guitarra. Y ni hablar de sus comentarios, siempre al borde del derrape. La gran ovación que recibieron pudo ser el mejor broche de oro.

Este año, la posibilidad de regresar a Cosquín por la baja de Los Nocheros les dio una nueva oportunidad de ampliar ese “hasta siempre”. Los inconvenientes de Paz fueron todavía más notorios y de hecho al terminar esta gira veraniega deberá operarse por un problema en el brazo.

En la cuestión vocal, el propio fundador se rió de sus evidentes dificultades. “¿Está sonando bien?”, preguntó Alito Toledo en un pasaje del show. “¡Cómo querés que esté sonando bien si estamos cantando muy fiero!”, respondió Onofre sin filtro. En el folklore, la cuestión del canto debería ser un buen parámetro para medir la continuidad o no de un proyecto.

El otro detalle no menor, fue que Paz sorprendió con un saludo para su hijo Martín, quien fue parte del grupo por muchos años hasta que él mismo lo echó del escenario en 2017, en lo que significó un escándalo de proporciones. Ese posible camino hacia una reconciliación también abre la puerta para lo que podría ser una despedida con una imagen más noble y amable.

Está claro que en el caso de Los Manseros el apoyo del público sigue estando, aunque también es cierto que ya no tan incondicional y multitudinario como hace algunos años. Este evidente deterioro generó que, más allá del orgullo inclaudicable de sus seguidores, muchos comenzaran a sentir pena por el artista.

Esta realidad instaló un debate durante el festival y que se puede replicar para otros casos de músicos legendarios que sufren el inexorable paso del tiempo. ¿Hay un momento para retirarse? ¿Hasta qué momento es digno seguir en esas condiciones?

Otros casos resonantes

Si tomamos el ejemplo de los mencionados Chalchaleros, las diferencias son grandes, ya que, al comenzar con su gira despedida (se extendió por dos años), su fundador, Juan Carlos Saravia, tenía “sólo” 70. Es difícil que Onofre pudiera afrontar una exigencia de esas características, aunque por supuesto que sería un desenlace muy merecido por su trayectoria. También es cierto que Los Manseros podrían continuar sin “el Negro” Paz: por su carácter, tan fuerte como controversial, suena complicado que este panorama ocurra.

Yendo a otros géneros musicales, lo que sucedió con Charly García es más que evidente. Aunque una parte de su público pretende que el genio se siga presentando en lugares como Cosquín Rock, está claro que su estado físico no se lo permite. Ya sus últimas presentaciones (en Córdoba fueron en la Plaza de la Música 2018) lo mostraron con enormes dificultades para cantar y para desplazarse, algo que se acrecentó en los últimos años, como se pudo ver en las apariciones públicas más recientes.

El caso más emblemático de lo que “no se debe hacer” es sin dudas el de Chuck Berry, el legendario guitarrista y uno de los padres del rock and roll, que se embarcó en una gira mundial en un estado penoso. No sólo casi no podía tocar el instrumento del que fue pionero, sino que se retiró del show antes del final. Para muestra, ver algunos de los videos que hay subidos en YouTube sobre su lamentable show en el Luna Park.

En definitiva, se trata de una decisión muy personal de cada artista, aunque muchas veces es fundamental la influencia de la familia y del entorno, donde el factor económico tiene mucho que ver. La pregunta que puede ayudar a responder la cuestión es: ¿con qué imagen del artista quiere que se quede el público que tanto lo veneró?

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DEPORTES

Carta documento de un hijo a sus padres

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Queridos pa y ma, estoy de vacaciones y, como saben, muy aburrido. Llueve, no puedo visitar amigos, los estúpidos de mis hermanos no quieren jugar conmigo y ustedes ni siquiera me prestan el celu.

Más aburrido que antes, decidí escribir cosas que pienso desde hace mucho tiempo.

Algunas ya se las dije, pero parece que no se acuerdan, siempre ocupados en trabajar todo el día o en ver noticias feas (¿no hay una buena después del Mundial?).

Sé que me estoy arriesgando; algo podría volverse en mi contra, pero, igual, acá va la lista escrita.

No me den todo lo que pido. A veces lo hago para me miren más, no para tener más cosas (dice la tía; es buena frase para empezar).Cuando digan sí, que sea siempre sí. Y cuando digan que no, no cambien. Voy a hacer enojos y berrinches –eso se sabe–, pero no se contradigan. Sé reconocer las rendijas por donde seguir insistiendo en mis caprichos.Este pedido es especial, aunque supongo que van a decir “y bue’, sos el del medio”. Me cansa estar siempre entre el “mayor” y la “princesa”. No me ayuda a saber si soy grande o soy chico, si el estúpido de mi hermano me tiene que cuidar o si yo debo cuidar a la estúpida de mi hermana, o qué. Y algún día me gustaría poder elegir pata (siempre pechuga o mísera ala). Ah: si llegan a querer tener otro hijo, me voy con los abuelos.Si ven que algo me sale bien, díganmelo. Repítanlo en familia, con amigos, con vecinos. Que me reconozcan por eso, no por lo que me sale “maso”.No me digan tantas veces lo mismo. Yo escucho perfectamente la primera vez; las demás no las registro porque, a mi edad, elijo algo más interesante que bañarme, acomodar las zapatillas, cepillarme los dientes, no embarrar el pantalón nuevo, llamar a la mesa, pasearlo al Betún.Me duele la panza todas las semanas, lo recontrasaben. Pero mientras voy mejorando, no pregunten cada vez: “¿Hiciste caca?”, “¿comiste porquerías?” “¿te fijaste en la fecha de vencimiento de las salchichas?”. En esos momentos necesito mimos, no preguntas.Si salimos a caminar, trátenme como a Betún. Tengan paciencia si me paro en cada árbol, si miro el paisaje o si camino despacio. Nunca tiren de la correa.Esto no es un pedido, sino un comentario constructivo: me gusta más la cara que ponen cuando vienen amigos a casa que la cara de todos los días. Están relajados, sonríen más.No se preocupen si un día me ven jugando sólo con varones, otro día con chicas y otro, con ese compañero que le gusta vestirse como mujer. Ustedes ya sembraron mi identidad y, aunque falte tiempo, hoy sé quién soy. El género se construye, no se contagia (otra gran idea de la tía).No me pidan que siempre diga toda la verdad. Les prometo que nunca les voy a mentir, pero a mi edad se necesita un poco de margen de acción.Si al terminar de leer esta carta creen que todo esto es basura, es probable que me haya equivocado de dirección. No podría haberla pensado ni escrito si ustedes no fueran ustedes.Los quiero y los necesito todos los días. Prometo hacer lo posible por aguantar a mis (estúpidos) hermanos.

* Médico

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CAPILLA DEL MONTE CLIMA