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Usuarios aportan el 92% de los ingresos del Ersep

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Los dolores de cabeza que provocó el descongelamiento de tarifas tuvieron un claro ganador en el Estado provincial: el Ente Regulador de Servicios Públicos (Ersep).

De la mano de los tarifazos, el ente de control –que mayoritariamente es financiado por los usuarios de servicios públicos y de la Red de Accesos a Córdoba– compró su propia sede, la remodeló y sumó una nueva vía de financiamiento: los intereses que cada mes genera un plazo fijo millonario.

De cada $ 100 que ingresaron al organismo en 2019 por sus actividades operativas, $ 92 fueron aportados por los clientes de Epec, Aguas Cordobesas, Caminos de las Sierras y las cooperativas de servicios del interior. Ese esquema de financiación está estipulado en la ley que creó al Ersep a principios de siglo, durante el primer gobierno de José Manuel de la Sota.

“Nunca el Ersep relacionó un aumento tarifario con los recursos que le corresponden por ley al Ersep. De hecho, el Ersep nunca propone aumentos de tarifas, sino que estos surgen de cada uno de los contratos”, dice Mario Blanco, presidente del ente, al rechazar que haya una vinculación.

El aporte de los usuarios pasa inadvertido en las facturas particulares. Por ejemplo, en una boleta de Epec por $ 1.435, $ 5,34 terminarán en la cuenta del Ersep (0,5% del gasto energético). Para este año, Epec proyecta ventas de energía por $ 29 mil millones, por lo que al Ersep ingresarían por este ítem unos $ 145 millones, en un cálculo conservador sobre la base de los presupuestos aprobados por la Legislatura para 2020.

Los 426 millones de ingresos operativos en 2019

Valores del gráfico en millones de pesos. 

Peso a peso

De acuerdo con el último balance presentado por el Ersep la semana pasada, ese incesante goteo se expresa en ingresos (operativos y no operativos) por $ 495,6 millones.

De ese total, $ 252 millones (el 50,8%) llegaron desde las cientos de miles facturas de energía eléctrica: las de Epec, las de cooperativas y las de multas aplicadas por incumplimiento a las normas de seguridad eléctrica.

En segundo lugar, aparece el aporte que realizaron los pasajeros del maltrecho transporte interurbano: $ 83 millones, de los cuales $ 63,4 millones (el 73%) provinieron directamente del pago del boleto, mientras que el resto fue el resultado de las multas aplicadas por el organismo a las empresas.

El tercer fondeo es el negocio financiero. Sí, el Ersep resguardó sus “ahorros” de la inflación en distintos plazos fijos: $ 63,5 millones ingresaron al ente en concepto de intereses, monto que representó el 91,5% de los ingresos no operativos del año pasado.

Los clientes de Aguas Cordobesas y las cooperativas que prestan el servicio de agua potable en el interior destinaron al Ersep $ 50,8 millones, ítem que incluye el porcentaje por la colocación o por el cambio del medidor, instrumento que también debe pagar el cliente y que constituye el cuarto renglón de aportes. Por multas generadas en el mal servicio, Aguas Cordobesas y algunas cooperativas dejaron en el Ersep $ 1,9 millones.

Sede propia, tarifas ajenas

Fueron las subas en las tarifas las que permitieron al Ersep este período de bonanza: el viejo hotel Waldorf es ahora la sede del ente. Totalmente reciclado y con despachos que miran hacia la nueva joya urbanística de la ciudad: el Centro Cívico sobresale en la esquina de avenida Olmos y bulevar Guzmán.

La compra del edificio y su remodelación se hizo con los fondos del organismo, destaca Blanco. Entre los planes de las autoridades del ente, está la construcción de una cochera subterránea en el viejo patio del hotel, con fundaciones para soportar un edificio de 14 pisos, que es la altura que autoriza la Municipalidad para ese inmueble, un recálculo del uso del suelo que hizo Daniel Giacomino en coincidencia con la compra del edificio que realizó el empresario Euclides Bugliotti, quien cuatro años después le vendería el inmueble al Ersep.

Esa obra no está expresada en los presupuestos de 2020 y de 2021. “Desde un principio, teníamos la necesidad de comprar un edificio, no podíamos seguir alquilando”, dice.

“Lo primero que hay que aclarar es que el Ersep no tiene recursos provinciales, sino que se fondea con tasas y con multas. Por eso había una cartera por cobrarse por una mora en multas al sistema de transporte. En ese momento, empezamos a reunir esos recursos para comprar el edificio, que se pagó de contado, con recursos propios. Luego llegó la remodelación. Y nos faltan las cocheras y un SUM”, explica Blanco, sentado en su despacho, en el piso superior.

El edificio realmente contrasta con las antiguas oficinas del ente, aquellas que tenía sobre la calle Rosario de Santa Fe al 200: un ascensor con una pared transparente sirve para recorrer los cinco pisos, paredes inmaculadas, la resolana ingresando por un enorme tragaluz colocado en la azotea.

Además de este inmueble, el Ersep tiene otras siete delegaciones, en la Terminal de Ómnibus de Córdoba y en terminales del interior.

En el antiguo hotel y en las dependencias de las terminales se reparten los 196 empleados que dependen del Ersep, desde el presidente del directorio hasta efectivos y contratados. El pago de sus salarios representó, en 2019, casi el 60% del gasto, por un monto total de $ 236,5 millones.

A diferencia de otras reparticiones del Estado, los ingresos sostenidos le permitieron al organismo de control generar el año pasado un excedente de $ 98,6 millones.

En ese marco, Mario Blanco considera que el organismo necesitaría unos 40 empleados más para reforzar la atención al público y los controles, sobre todo en las delegaciones del interior.

“Lo ideal sería tener en el orden de 240 empleados para cumplir con todas las exigencias que la ley confiere al ente. En este momento, tenemos, además, 10 pasantes. El Ersep tiene una larga historia con los pasantes: gente que ingresó muy joven en esa condición y que actualmente se desempeña en cargos directivos: los gerentes de Agua y Energía, el juez de faltas regulatorias y la secretaria del Directorio ingresaron como pasantes”, dice Blanco.

Protestómetro

El año pasado, se receptaron en el Ersep 10.667 reclamos, una cifra ínfima frente a la cantidad de usuarios que utilizan los servicios bajo control. De estos, 9.017 fueron quejas por el servicio de energía eléctrica, de los cuales el 85% fue por presuntos excesos en el cobro del servicio. En su memoria anual, el Ersep detalla que en 3.980 quejas se ordenó hacer reconexiones o suspensiones del corte del servicio hasta resolver los reclamos de los usuarios.

Respecto de las subas decretadas en los últimos años a favor de Epec y de las cooperativas eléctricas, Blanco admite: “Hay una gran dificultad en el pago a Epec. Lamentablemente, las tarifas están altas respecto del bolsillo de la gente: la estructura de costo del servicio eléctrico es alta”.

Y agrega: “Además, hay un problema respecto de cómo consumimos energía. Los sectores más humildes, que son cubiertos con la tarifa solidaria, tienen elementos eléctricos más deteriorados, que consumen más energía. Hay un problema con la eficiencia del uso. Eso no quita lo otro: estamos en valores sumamente elevados respecto del bolsillo (de los usuarios)”.

–La sensación general es que los aumentos resultaron superiores a la inflación y a las subas salariales –le planteó La Voz.

–No. Es más, si se toma linealmente el índice de precios al consumidor, los aumentos están cercanos. Pero no si se toman los índices técnicos que utilizan las prestatarias, porque los vehículos de las prestatarias funcionan con combustible, no con polenta, por lo que esos índices suelen ser muy superiores (a la canasta alimentaria). Se utilizan índices de los insumos propios del sistema. Si no, hoy tendríamos a las prestatarias en situación precaria.

La empresa Aguas Cordobesas y las cooperativas del interior facturaron en conjunto, durante el año pasado, $ 4.114 millones. El principal actor del sistema de agua potable es el Grupo Roggio, que concentra el 75% de esa facturación, unos $ 3.088 millones, según surge de calcular con la tasa del 1,2% que los usuarios pagan al Ersep mediante la boleta de agua.

Para Blanco, también los reajustes a favor de Aguas Cordobesas y de las cooperativas están justificados técnicamente: “Los aumentos de Aguas Cordobesas no han diferido de los aumentos de las cooperativas de agua, a las que no les sobra nada. La ventaja de Aguas Cordobesas es la economía de escala. Pero como ente de control no tenemos posibilidades de autorizar los aumentas por fuera de índices específicos. No podemos buscar una tarifa política. Si tomáramos una decisión así, estaríamos fuera de la ley”, dice.

En el control del transporte interurbano, el Ersep aparece con un rol mucho más activo. Eso se refleja en el balance: durante el año pasado, las multas derivadas del mal servicio que padecieron los pasajeros equivalieron a $ 19,6 millones: casi el 90% del total recaudado por el organismo en sanciones económicas.

El rol activo del Ersep respecto del control del transporte público se ve también en que las actuaciones son muy superiores a las quejas de los usuarios: se formalizaron apenas 934 reclamos por mal servicio.

Agua y energía

Epec, Aguas Cordobesas, 254 prestatarias de agua y de energía aportaron a Ersep $ 307,8 millones.

Rutas y ómnibus

Caminos de las Sierras y 56 empresas de transporte destinaron al Ersep $ 105,1 millones.

Telefonía y recitales

Plaza de la Música paga de tasa $ 216 mil al año; y 1.100 antenas de telefonía, $ 11,7 millones.

Edificio. El hotel Waldorf fue reciclado por el Ersep. (Ramiro Pereyra / Archivo)

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Inés Estévez expresó su angustia por el “abandono” de sus hijas por parte de su cuidadora

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Inés Estévez es madre de Vida y Cielo, de 11 y 12 años, niñas que adoptaron con Fabián Vena cuando eran pareja. Este pasado fin de semana, Inés blanqueó en sus redes una terrible situación que vivió con una cuidadora.

Estévez subió un crudo video de una de sus hijas llorando y escribió: “Es tiempo de hablar de esto: no hay dispositivos de cuidados domésticos para discapacidad que brinden garantía de idoneidad y continuidad, pero sobre todo no hay garantía alguna de bondad humana. Quienes maternamos o paternan en discapacidad y, como en mi caso, carecemos de marco familiar disponible (pareja, tíos, abuelos, hermanos mayores, etc.) dependemos pura y exclusivamente de asistencia paga”.

“Ahora bien, pongamos mi caso directo: dos hijas con discapacidad y una madre que cuida de ellas gran parte del mes – cuando no van a lo del papá – de manera exclusiva, que trabaja para mantener casa, hijas y estructura de cuidado, que involucra algo de cocina y limpieza. Consideremos ahora que para asegurarse de que no quede nada librado a inconvenientes como que la salud de una cuidadora altere el panorama, contrata dos, así se reparten la tarea y ninguna niña corre peligro de ser desatendida”, siguió.

Y continuó detallando la situación: “Sumemos a esto blanqueo, aportes y sueldos superiores a los que el nomenclador indica. Agreguemos que mis dos hijas son más buenas que Lassie, adaptables y amorosas además de fáciles de llevar. La ley protege -y es fundamental que lo haga- al personal doméstico, que como se sabe protegido, abandona el puesto de trabajo intempestivamente -y con ello abandona a niñas con trabajo previo de adaptacion y apego, y en el caso de mis hijas, memoria de abandono, con lo cual sufren de modo indecible las ausencias”.

Inés expresó todo su dolor e impotencia ante la falta de responsabilidad con el estado de las niñas: “Muchas veces han fallado estas personas a lo largo de 11 años, muchas otras han sido adorables y excelentes. Pero no hay contrato ni arreglo legal posible que nos garantice bondad y el cuidado de la fragilidad de estos niños”.

También se refirió al video de su hija llorando: “Aquí una muestra descarnada del estado de Vida mandando mensaje a una cuidadora que iba a desprenderse de a poco de su tarea – por propia decisión- y que por una cosa u otra no cumple con los pasos prometidos. Disculparán la exposición de una niña sufriendo. Pero la impotencia frente a su dolor obliga a cuestionar y generar conciencia: ¿A nosotros, quién nos protege? Lo que Vida dice en el video es ‘me siento triste’”.

El apoyo a Inés Estévez

Además de los comentarios de sus seguidores, quienes le expresaron su cariño en este difícil momento, famosas como Julia Zenko o Julieta Díaz dejaron mensajes de comprensión y apoyo.

Díaz escribió: “Puta madre. Un poco de humanidad para dejar un trabajo así. Con lxs niñxs. Pónganse un rapipollo si no saben trabajar con chicxs y encima con discapacidad! Irresponsables!”.

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