¿Por qué no mejoran significativamente las remuneraciones en el Perú?, por Fernando Cuadros Luque

2026-07-14 12:03:29 - MUNDO

Desde la perspectiva económica, las mejoras en la productividad del trabajo deberían llevar a incrementos similares en las remuneraciones. No obstante, en nuestro país ello no necesariamente se cumple (ver gráfico).

En tal sentido, podemos apreciar que las mejoras en las remuneraciones reales promedio en el sector privado formal suelen ubicarse por debajo de aquellas correspondientes a la productividad media laboral del país (la cual incluye tanto al sector formal como al informal).

¿A qué se debe dicha situación?

Fundamentalmente, a dos factores: el exceso de oferta de mano de obra en relación con la demanda de trabajo por parte de las empresas y el escaso nivel de afiliación sindical.

El primero de ellos implica la abundancia de personas que ofrecen sus servicios en el mercado laboral en relación con los puestos de trabajo disponibles, sobre todo en el sector formal, lo cual genera presión para que las remuneraciones no mejoren significativamente o incluso disminuyan.

Dicha abundancia de mano de obra se explica por la expansión demográfica registrada en las últimas décadas, la migración del ámbito rural al urbano (además de la más reciente desde el extranjero), así como por el incremento de la participación femenina en el mercado de trabajo, fenómenos que han aumentado la búsqueda de empleo asalariado.

No obstante, ello no ha venido acompañado de una mejora proporcional en la demanda de trabajo por parte de las empresas, debido a factores estructurales, como la escasa diversificación productiva e industrialización, así como a los numerosos periodos de crisis y desaceleración registrados en la economía nacional en las últimas décadas.

De otro lado, respecto del escaso nivel de afiliación sindical, debemos señalar que solo el 5% de los trabajadores del sector privado formal está sindicalizado y, por tanto, tiene la posibilidad de acceder a la negociación colectiva, que es el principal mecanismo con que cuentan los trabajadores para transformar las mejoras de su productividad en mayores remuneraciones.

La baja afiliación a organizaciones sindicales se explica principalmente por el uso intensivo y desnaturalizado, para actividades permanentes, de los contratos temporales, considerando que dos de cada tres trabajadores formales del sector privado están contratados bajo alguna modalidad a plazo fijo, es decir, sin estabilidad en sus puestos de trabajo, lo cual desincentiva la sindicalización y la negociación colectiva, ante el temor de que el empleador no les renueve el contrato.

Además del desincentivo al ejercicio de dichos derechos laborales colectivos generado por el uso intensivo y desnaturalizado de la contratación temporal, existen otros factores que lo limitan, como el elevado número mínimo de trabajadores necesarios para formar un sindicato de empresa (veinte) en un país donde predominan las micro y pequeñas empresas (MYPE); las restricciones normativas a la negociación colectiva por rama de actividad y supraempresarial, en general, que permitirían una mayor cobertura de dicho mecanismo; el uso desnaturalizado de la intermediación y la tercerización laboral con destaque de personal, que atomizan la actividad empresarial; las restricciones administrativas y barreras burocráticas impuestas arbitrariamente por la Autoridad Administrativa de Trabajo, sobre todo para el ejercicio del derecho a la huelga; la debilidad de la fiscalización laboral, entre otros.

Lo descrito ha llevado a una gran inequidad en la distribución de la riqueza entre capital y trabajo, considerando que solo el 28% de la renta generada anualmente queda en manos de los trabajadores vía remuneraciones, mientras que el 64% se concentra en la renta empresarial después de impuestos, lo cual nos coloca en la cola de la región latinoamericana y en una situación opuesta a la que se observa en el mundo desarrollado. El exceso de mano de obra disponible, así como la debilidad y escasa cobertura de las organizaciones sindicales, por las razones ya explicadas, han impedido que las mejoras de la productividad observadas desde el 2002 se trasladen significativamente a los trabajadores vía mayores remuneraciones.

Para comenzar a solucionar la problemática analizada, resulta fundamental iniciar un proceso de diversificación productiva, el cual requiere planificar, estructurar e implementar un conjunto de incentivos económicos (que no impliquen el recorte de derechos laborales y tampoco promuevan la subdivisión empresarial) para contribuir al desarrollo de sectores con potencial de generación masiva de empleo asalariado formal, tales como la agroindustria, textiles y confecciones, metalmecánica, turismo y sus ramas vinculadas (alojamiento, restaurantes, servicios recreativos y transporte), industria minera, etc., de tal forma que se pueda ir absorbiendo el exceso de mano de obra disponible en el mercado laboral.

También es clave implementar una reforma laboral integral que genere equilibrio en las relaciones laborales y promueva el empleo formal, estable, productivo y mejor remunerado. Implica aprobar, vía el Consejo Nacional de Trabajo y Promoción del Empleo (CNTPE) y el Congreso, una nueva Ley General de Trabajo, que limite la contratación temporal y tercerización laboral con destaque de personal (además del necesario fortalecimiento de la fiscalización de su buen uso), vincule el despido a causas objetivas con un procedimiento adecuado, fomente el ejercicio de derechos colectivos como la sindicalización y la negociación colectiva (para que los trabajadores estén en capacidad de convertir el crecimiento económico y los incrementos de su productividad en mayores remuneraciones y mejores condiciones laborales), etc.

De otro lado, dada la significativa participación de los trabajadores beneficiados por los incrementos de la remuneración mínima en el sector privado formal y su incidencia en otros ámbitos, es fundamental institucionalizar un mecanismo técnico de revisión de la remuneración mínima vía una norma del Poder Ejecutivo, previo paso por el CNTPE. Dicho mecanismo debe ser aplicado anualmente de manera vinculante.

Sin perjuicio de lo señalado, no debemos perder de vista que, si queremos lograr mayores mejoras en las remuneraciones de los trabajadores, también resulta imprescindible retomar las tasas de crecimiento de la productividad laboral promedio registradas durante el periodo 2002-2013, por encima del 4% anual, las cuales sufrieron una desaceleración del 2014 en adelante.

En esa línea, para fomentar el crecimiento de la productividad, se requiere diseñar un conjunto de mecanismos articulados para el acceso masivo de las MYPE a crédito barato, capacitación laboral, innovaciones, nuevos mercados, compras estatales, articulación productiva, simplificación administrativa, medidas tributarias promocionales, etc.

Ello, además de la necesaria aceleración de la inversión pública, sobre todo en infraestructura productiva, salud y educación, así como de la promoción de la inversión privada alineada al desarrollo del país.

Fuente: google.com